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LA REVISTA DEL PERONISMO LIBERAL Colección Noviembre 2009- Febrero 2011

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27 feb. 2010

PANORAMA POLÍTICO SEMANAL

Impotencia del gobierno,torpezas de la oposición
por Jorge Raventos

Al concluir el mes de febrero, se cumplen 76 días desde que la señora de Kirchner suscribió el decreto “de necesidad y urgencia” número 2010/09, creando el llamado Fondo del Bicentenario con reservas del Banco Central. Que en tan extenso período, pese a la “necesidad y urgencia” invocada, el oficialismo no haya conseguido poner en ejecución esa decisión presidencial constituye una prueba elocuente de la incontrastable anemia que padece. Habituado a hacerse obedecer y a cumplir sus deseos sin demasiados obstáculos, el kirchnerismo se debate hoy en la impotencia: con una caja menguada y desprovisto de recursos de disciplinamiento, observa cómo la mayoría de los fallos judiciales que gestiona salen al revés de lo que esperaba, mientras el cuerpo de magistrados se notifica de que el gobierno ha extraviado sus anteriores capacidades de protección y de castigo: ya nadie toma demasiado en serio ni las promesas ni las amenazas que deslizan los lenguaraces del poder.

Hay excepciones, claro. En la semana que concluye, en virtud del pacto que cerraron con el bloque oficialista que encabeza el senador rionegrino Miguel Pichetto, los jefes de la oposición en el Senado (cuyo bloque más numeroso es el que lidera el radical jujeño Gerardo Morales) despreciaron la tarea de asegurar su propia fuerza y terminaron trasquilados.

Los opositores –radicales, socialistas, seguidores de Elisa Carrió y peronistas federales- pasaron las últimas semanas discutiendo el control de las comisiones de la Cámara; y, confiando en su acuerdo con Pichetto, estimaron que ya había ganado esa partida. Aseguraban contar con 37 votos frente a los 35 que llegaba a amontonar el kirchnerismo, pero lo cierto es que se habían olvidado de conversar con el número 37, el riojano Carlos Menem. El olvido, en rigor, fue una decisión: creían que el riojano era innecesario en la disputa por el control de la Cámara en virtud del pacto que habían cerrado con el oficialismo; contaban con que el bloque de Pichetto les facilitaría el quórum (que requiere 37 senadores en sus bancas) y que, garantizado el quórum, ellos se impondrían por 36 a 35 y de ese modo establecerían su hegemonía en las comisiones. A cambio, la oposición le concedería al oficialismo la continuidad de José Pampuro en la presidencia provisional del Senado, un puesto al que aspiraba el salteño Juan Carlos Romero, pero que el peronismo federal terminó cediendo para facilitar los acuerdos que tejía Morales.

Carlos Menem, refugiado desde diciembre en su provincia, entendió que había sido marginado de las negociaciones; registró que su nombre era incluido en la lista de los 37 opositores aunque nadie lo había llamado para consultarlo; decidió entonces, puesto que se lo consideraba innecesario, abstenerse de participar en la sesión preparatoria del miércoles 24 de febrero. La ausencia del riojano operó como un ácido revelador en la Cámara Alta. Después de asegurarse la presidencia provisional para el oficialismo, el senador Pichetto levantó a sus huestes de las bancas y dejó a la oposición afeitada y sin visita. Merced a la candorosa conducción opositora, el kirchnerismo conseguía posponer por unos días su derrota en el Senado y celebraba ese módico logro como un triunfo.

En lugar de analizar sus propias deficiencias de gestión, su ingenuidad y la falta de manejo que supone no tomar contacto con todos y cada uno de los senadores que resultan imprescindibles para garantizar la victoria, los líderes opositores optaron por quejarse de Pichetto (que, en verdad, movió a su bloque con firmeza y disciplina) y por culpar a Menem (cuyo rol decisivo parecían descubrir recién en ese instante), deslizando la posibilidad de que el riojano hubiera llegado a algún acuerdo con el kirchnerismo. ¡En rigor el acuerdo lo habían consumado los jefes de la oposición en el Senado, y terminó en un fracaso!

Como para completar la nómina de torpezas, algunos de los senadores de la oposición (varios de los cuales provienen del kirchnerismo) se dedicaron a maltratar verbalmente al riojano o a ensayar chascarrillos de varieté, como si pretendieran expulsarlo en vez de buscar incorporarlo al bloque opositor. ¿Se imaginan a Churchill haciendo chiste sobre los bigotes de Stalin en Yalta? “Maíz por maíz uno come un maizal”, solía repetir Juan Perón recordando la necesidad de “contar los votos de a uno”. Algo sabía el hombre sobre conducción.

En definitiva, más allá de las comedias de enredos, el miércoles 3 de marzo seguramente se consumará el fin del control kirchnerista sobre el Congreso. En cuando al DNU del Fondo del Bicentenario, habría que considerarlo ya definitivamente muerto. Premio consuelo eventual: un fondo quizás con el mismo nombre, creado por ley pero en el que todo el mundo querrá meter mano, ya que los problemas financieros cunden en las provincias. La ofensiva del gobierno sobre el Banco Central probablemente culmine en una suerte de loteo de las reservas.

Sin arraigo en la opinión pública (donde cuenta apenas con 2 opiniones favorables de cada diez), apartado del manejo hegemónico del Congreso, con una Justicia que se siente más liberada, y con dificultades financieras y económicas crecientes, el gobierno no cede por ello en su práctica de doblar las apuestas. Cada vez que lo hace profundiza su propia crisis.

Desentendido de los problemas que afectan a la mayoría de la sociedad –inseguridad, inflación- Néstor Kirchner parece alentar la esperanza de que recuperará terreno y remontará las negativas encuestas de opinión alentando la demanda de bienes y servicios aunque la inversión esté paralizada. En Olivos imaginan un fin de fiesta alimentado con subsidios y medidas que recalienten el consumo: parece obvio que lo que más se recalentará es la inflación. De hecho, las paritarias trabajarán con un piso de 20 por ciento y muchos gremios quieren firmar convenios sólo por seis meses, porque avizoran un segundo semestre con precios subiendo raudamente por el ascensor.

¿De dónde saldrá los recursos? Más allá de que el propio Amado Boudou está cada día más cerca de la despedida, parece evidente que el canje de deuda con el que él soñó, asi como el arreglo con el Club de Paris, se evaporan. Sin financiamiento externo a la vista, el gobierno necesita apelar a iniciativas como el Fondo del Bicentenario o a otras que se cocinan en Olivos, como una reforma bancaria y financiera. Y cada día tiene menos plafond político para encararlas.

Es probable que en Olivos la irascibilidad crezca en la misma medida en que se eleva la impotencia

19 feb. 2010

QUÉ QUEDÓ DE LA VIEJA IZQUIERDA

por Claudio Chaves

Cuando el Presidente del Uruguay, José Mujica, convocó a un nutrido grupo de empresarios a una reunión en Punta del Este la sorpresa fue hacia ambos lados del arco político. Gratas para un sector, naturalmente amigable de la democracia, la libertad y el capitalismo, y supongo, aunque todavía no han hablado, poco amigables para el arco progresista y enemigos del capitalismo.

Lógicas reacciones cuando se escucha de boca de un ex guerrillero plantear las necesidades que tiene el Uruguay de recibir inversión extranjera capaz de generar riqueza y garantizarles, al mismo tiempo, a los empresarios que allí no serán expropiados. Desde el lugar que se lo mire la alocución de Mujica habla de una izquierda que nuestro país no conoce. Su discurso no fue de fractura y confrontación. Reivindicó a su patria porque todavía pueden caminar por las calles sin ser agredidos ex presidentes y funcionarios. Raro para una vertiente del pensamiento que hace de la lucha de clases y la violencia las parteras de la historia.

Frente a la irrupción de Mujica ya no quedan dudas que en América latina el progresismo está partido o dicho de otra manera tiene dos visiones de la realidad mundial. Por un lado un sector de izquierda que denominaré vieja izquierda aliados a un nacionalismo rancio y arcaico son proveedores de un discurso anti mundialización. Festejan todo aquello que interrumpa los flujos comerciales, financieros e industriales atacando a los organismos mundiales que pueden facilitar el libre funcionamiento de la economía mundial como la OMC, el FMI, la ronda de Doha, el Banco Mundial, etc. La crisis capitalista del 2008/09 la observan como un final de época y el renacer del intervencionismo estatal. Auguran un retorno al proteccionismo, que por otro lado desean. Con mercados nacionales autárquicos semejantes al de la década del 30’ -época en la cual forjaron su bagaje teórico- volverían a empezar. La pereza intelectual es la madre de los más grandes errores teóricos. Creen en valores como el antiimperialismo al que asocian con el anti norteamericanismo y la antiglobalización. Dan por cierta la revolución que se avecina. Estas visiones se han hecho fuertes en Venezuela, Ecuador, Nicaragua, Bolivia, Cuba y la Argentina. Son coincidentes con cierto nacionalismo de extrema derecha de Europa que ve con temor como las pequeñas y antiguas naciones del viejo continente se disuelven en la Unión.

Creen aún en la sustitución de importaciones alejada de las grandes corrientes del capitalismo internacional. Su imaginario se apoya en la consolidación de una nación como lo hizo en su momento Alemania o los EE.UU.: expansión del mercado interno recortado de la economía mundial. Friederich List y Karl Marx son sus autores favoritos o quienes mejor iluminan el derrotero a seguir.

La otra visión más moderna, podríamos denominarla nueva izquierda, asume como una realidad ineludible el proceso de globalización. No están en una postura antimundialización sino que pretenden aprovechar las oportunidades que brinda un capitalismo triunfante y al parecer arrollador. Para ellos ya no hay revolución. Ese ciclo está terminado. Aspiran a encontrar ventajas para su país y los sectores sociales más postergados de su patria en la economía mundial asumiendo riesgos y ventajas. 1 Los más claros ejemplos son Chile y Brasil. Lula en el medio de la crisis mundial del año pasado alertó sobre la torpeza de caer en el viejo proteccionismo aislacionista de antaño preocupado por ciertos movimientos que observó en algunas naciones europeas. Es que la economía de su país creció aceptando la mundialización como una posibilidad cierta. Chile y China del mismo modo. Y ahora irrumpe Uruguay. Su punto de discusión con otras vertientes políticas pro-mundialización (denominadas incorrectamente de derecha) es su crítica al neoliberalismo al que acusan de ser la ideología de la globalización. Su antiliberalismo persigue el afán de construir un relato “popular” al servicio de los marginados del mundo dotando al movimiento global de un nuevo discurso.

¿Porque una izquierda piensa de una forma y la otra de manera distinta? ¿Qué las separa y cuando comenzó la diáspora? Evidentemente han procesado de manera diferente los acontecimientos de 1989, esto es aquellas jornadas que marcaron el triunfo del capitalismo por un lado y el final de la guerra fría por otro.

Una dirigente de izquierda uruguaya, casualmente, la mujer de Mujica, Lucía Topolansky, afirmaba el primero de diciembre del 2009 por radio Mitre:

“Por aquellos años (los 60’) la Unión Soviética iluminaba el horizonte de lo probable y todos creíamos en aquella posibilidad y mucho más frente al triunfo de la revolución cubana. Pero la caída de la Unión Soviética modificó todo. No es que la lucha por la justicia y la igualdad ya no tenga sentido. Lo tiene pero en el marco de las nuevas realidades.

Hay que entender que hemos perdido (lo repitió tres veces) y no hacía, solo, referencia a la derrota militar de los Tupamaros en el Uruguay sino a la derrota mundial del modelo alternativo al capitalismo. Con la caída de la Unión Soviética ha quedado un ganador y nosotros hemos perdido.

La utopía hoy es el acuerdo.”

En síntesis una izquierda que todavía piensa con los esquemas de la Guerra Fría y otra que se ha actualizado.


MIENTRAS TANTO EN LA ARGENTINA


En nuestro país, por su historia, el problema se complejiza aún más. La izquierda nunca contó con el favor popular de manera que no tuvo la necesidad política de actualizarse. No tenía responsabilidades de poder a presente ni a futuro. Y el espacio de los intereses populares fue ocupado por el peronismo. Este, con su líder vivo, fue adaptándose a las circunstancias con el transcurrir del tiempo y los cambios mundiales. No era lo mismo 1945 que 1973. Los dos momentos en que Perón asumió las presidencias. Mientras en sus dos primeros gobiernos adoptó un relato sesgado al nacionalismo virando en el segundo a desarmar la conflictividad con los EEUU. Desde el exilio europeo y en plena década del 60’ acentuó un discurso más revolucionario con aditamentos del pensamiento de izquierda. Quizás Perón desde Europa y por aquellos años pensaba que la Guerra Fría la ganaba la URSS. Fue muy impresionante para la intelectualidad europea y latinoamericana la Sputnik I en el espacio, la perra Laika y el Yuri Gagarín. La URSS parecía invencible.

Kennedy desesperado bramaba:

“¿Hay algún lugar donde podamos alcanzarlos? ¿Qué podemos hacer? ¿Podemos dar la vuelta a la Luna antes que ellos? ¿Podemos saltarles por encima? ¿Ojalá alguien me dijera como alcanzarlos?. Busquemos a alguien, a cualquiera. No me importa si es un portero. Alguien que sepa como hacerlo.”2

Más allá de si esto fue así o no en el pensamiento de Perón lo cierto es que hubo una adecuación del peronismo. Para eso contó con una importante galería de pensadores denominados “nacionales” que contribuyeron a la tarea. Y con “formaciones especiales” con buenos vínculos con Cuba. Es que Perón seguía pensando como su discurso de comienzos de los 50 en el Colegio Militar de La Nación:

“La Revolución Francesa comienza su acción efectiva en 1789, derrotada por la Santa Alianza, sin embargo arroja sobre el mundo su influencia a lo largo de un siglo, por lo menos. Todos somos hijos del liberalismo creado en la Revolución Francesa. En 1914, para mí, comienza un nuevo ciclo histórico que llamaremos de la Revolución Rusa.

Y si esa Revolución Francesa ha arrojado sobre el mundo un siglo de influencia ¿cómo esta Revolución Rusa triunfante y con su epopeya militar realizada no va a arrojar sobre el mundo un siglo de influencia. El hecho histórico es innegable. Si la revolución Francesa termina con el gobierno de las aristocracias, la Revolución Rusa termina con el gobierno de las burguesías. Empieza el gobierno de las masas populares” 3

En el marco de la guerra fría la URSS cobraba una importancia central en el pensamiento de Perón. No se abrazaba a ella pero entendía su influencia en occidente. La Tercera Posición nace, en consecuencia, como alternativa a los dos bloques que se disputaban el mundo. El peronismo es hijo de la Guerra Fría. Ni yankes ni marxistas fue la mejor síntesis política-popular del peronismo y explica luminosamente su ubicación en el tiempo histórico.

Es interesante interrogarnos que hubiera pensado Perón de haber vivido los acontecimientos de 1989 al cerrarse el ciclo de la Revolución Rusa. Pero eso es responsabilidad de los que vinimos después. A manera de anécdota vale comentar que para un importante historiador marxista como Hobsbawm, el siglo XX comienza 1914 con la Primera Guerra Mundial. Notable coincidencia con Perón, y al igual que el General sostiene que es el inicio de un nuevo ciclo. 4 Como el hombre, aún, vive y se halla muy lúcido ha observado que la implosión soviética marca un cierre:

“Es indudable que en los años finales de la década de 1980 y en los primeros de la de 1990 terminó una época de la historia del mundo para comenzar otra nueva. Esa es la información esencial para los historiadores del siglo.”5


EL PROBLEMA DEL PERONISMO


Al peronismo le ha ocurrido lo mismo que a la izquierda latinoamericana. Tiene dos miradas. Hay uno que sigue pensando en términos de la Guerra Fría y hay otro que afirma que el conflicto ha terminado y que este es otro mundo. Se podría decir que un abismo los separa. En todos los órdenes difieren. Veamos

El peronismo del 90’ decidió los indultos. Varias interpretaciones pueden hacerse, la pacificación, el cierre de las heridas como se afirmó por aquellos años. Sin embargo nada de esto podía alcanzarse si la Guerra Fría hubiera continuado. El triunfo de un bando sobre el otro, el triunfo del capitalismo sobre el comunismo transformaba en obsoleto la continuación del conflicto en este rincón del mundo.

Mandela en Sudáfrica hizo exactamente lo mismo que el peronismo en los 90’. Por estos días puede verse una excelente película dirigida por Clint Eastwood, Invictus altamente reveladora de estos hechos. En Polonia luego de la caída del comunismo Lech Walesa planteó la política de la línea gruesa, como él le gustaba decir. Trazar una línea que perdone para atrás porque como él manifestaba si se lanzaban acusaciones en un ambiente de revancha político-histórica hubiéramos tenido la guerra civil y no se habría logrado nada. La línea gruesa era imprescindible para continuar la transformación pacífica.

En definitiva el triunfo sobre las organizaciones armadas y la patria socialista en la Argentina anticipó el 89’ alemán y el triunfo de Walesa.

En términos culturales las miradas vuelven a diferir. Un sector del peronismo, exegetas de los pensadores “nacionales”, alertan sobre los riesgos de nuestra cultura ante el avance diabólico de la mundialización que es la cara moderna del neoimperialismo, el viejo imperialismo norteamericano remozado y actualizado. Hablan, entonces, de proteger nuestro cine, teatro, música, valores, costumbres en la creencia que nuestra inferioridad cultural no podrá sobreponerse a la potencia de los forasteros. Un destino signado por una historia de derrotas y fracasos. La vieja consigna de “Una cultura nacional y popular” es la mejor síntesis de esta sicología. Cuando, por el contrario, la realidad muestra a nuestro cine, telenovelas, guiones, artistas, libros, novelas, música como se imponen en el mundo y son valoradas en el corazón imperial. Exagerando ya no debemos cuidarnos nosotros, ahora ha llegado la hora de que se cuiden ellos. Esto piensa otro sector del peronismo y de la sociedad argentina.

En definitiva en tiempos de mundialización la cultura no se protege, se promueve.

En lo económico al igual que en lo cultural las diferencias pueden sintetizarse en el aislamiento y desconexión del mundo o en la integración a los mercados mundiales.

Esto implica al interior del país distintas alianzas sociales. El peronismo del aislamiento, del vivir con lo nuestro, de cortar, en la medida de lo posible, los vínculos con los organismos internacionales y que pregona un neokeynesianismo industrialista valorará fundamentalmente un mercado interno protegido y aislado del mundo. Un dólar alto de vinculación al mundo sólo en las exportaciones y cierre de nuestra economía al aporte tecnológico y de inversiones y un Estado interventor. En este caso la alianza social se hará con sectores industriales poco competitivos y amigos de un Estado protector y sectores obreros vinculados al modelo mercado internista. En definitiva poco amigos de la globalización económica. Esta mirada ha empujado a funcionarios del actual gobierno tanto como a intelectuales que lo sostienen a afirmaciones temerarias que chocan con el sentido común de la historia como por ejemplo que la crisis capitalista del 2008 es terminal y marca final de época porque comienza lo que ellos siempre han pregonado: el intervencionismo de estado. El Neokeynesianismo. Sin discriminar cuando una medida es, tan solo, una herramienta y cuando se transforma en cuerpo doctrinario. Choca también con el sentido común de marxistas serios como Hobsbawm.

El otro peronismo de apertura al mundo privilegiará los sectores económicos altamente competitivos en el mercado mundial: el campo y la cadena agroalimentaria, las industrias culturales, el turismo y los sectores obreros vinculados a esta economía con mayor dinámica.

En este intríngulis se halla la política argentina. Esta divisoria de aguas habla de la magnitud del conflicto político argentino.


EL KIRCHNERISMO


Es un conglomerado heterogéneo de fuerzas peronistas tradicionales, progresismo peronista, no peronista y antiperonista. Eso sí, cada vez más menguado y raleado.

Como armado político guarda en su interior posiciones muchas veces encontradas. Algo los unifica, sin embargo, su rechazo a la década del 90’ que denominan neoliberalismo. Luego difieren en muchas otras.

Un primer análisis nos lleva a dividir a este gobierno en dos períodos. El primero, de origen. Como heredero del descalabro de la Alianza hubo de gobernar bajo el clima político creado por las circunstancias de la crisis y el clima ideológico-cultural gestado por las fuerzas políticas mayoritarias, opositoras a los años 90’. Es justo señalar que por aquellos años la oposición a los 90’ abarcaba a la casi totalidad de la partidocracia. En la actualidad este rechazo ha cedido ostensiblemente. En ese clima Kirchner tuvo que subirse a la marea progre porque esa era la atmósfera excluyente. Como político que es comprendió el sentido de la ola que rugía bajo sus pies al decir de Bismark y actuó en consecuencia. Indudablemente fue izquierdoso. No hay dudas sobre ello. Si algunos políticos e intelectuales hoy afirman que habla con la izquierda e implementa políticas de derecha se confunden. Pasa que en el siglo XXI el progresismo no es más el futuro como se arrogaban en los 60’ es el pasado, es retro, si se quiere es conservador de aquí la confusión.

Pero sin lugar a dudas fue progresismo anticapitalista como lo indican sus posturas de fractura con el mundo globalizado. Coincidente con los movimientos antiglobalización que comenzaron a reunirse en Porto Alegre a partir de 2001. Y con la derecha europea.

Fue el período de la soja cara y la recaudación jugosa. Hoy el kirchnerismo prácticamente ha desaparecido. Muchos de los que lo acompañaron en origen han comenzado a comprender el mundo y otros se apartaron porque el Gobierno no avanzó todo lo que los grupos extremos pretendían. El peronismo-kirchnerista-camporista hace lo que puede para terminar el mandato como Dios manda. De manera que hoy es muy difícil encuadrarlo. Se alejan a la disparada. Como le decía Kirchner a su consejero José Pablo Feinmann: “Los intelectuales como vos buscan la pureza todo el tiempo, los políticos no nos podemos dar ese lujo”

Un puñado de intelectuales de izquierda que acompañaron la experiencia se encuentran desolados porque la posibilidad que veían se les ha escapado. Galazzo, Viñas, Feinmann, Aliverti, Forster, Nun, Di Tella, Caparrós, Anguita, Bauer, Horacio Gonzalez, Noe Jitrik, Pino Solanas, Sabatella, Pigna, han iniciado el camino del desierto. Saben que ya no hay esperanzas.

De todos modos no piensan del mismo modo. Han evolucionado del mismo modo que los foros antiglobalización. Algunos hacia Lula otros hacia Chavez.

Así estamos.

16 feb. 2010

EL CAPITAL POLÍTICO

por Diana Ferraro

Los argentinos nos preocupamos por muchas cosas, pero la más amarga de nuestras quejas se centra en lo que percibimos como una incapacidad manifiesta de la dirigencia política para profesionalizarse definitivamente y cumplir con su trabajo con la debida eficiencia. La escasez de políticos altamente profesionales no remite, sin embargo y como habitualmente se cree, a una escasez de capital político sino a un capital político insuficientemente cuidado y alimentado de modo que produzca mayores beneficios para la comunidad. En la política, como en todas las áreas de la vida nacional, existen innumerables talentos, graduados universitarios y personas con un largo historial en la gestión pública. Lo que no existe en la cantidad y volumen necesarios, es un ámbito de cultivo y desarrollo profesional de los talentos políticos, fuera de los partidos y del gobierno. Los partidos no son aparatos formadores de gestión profesional –no es su función—y el gobierno es la instancia donde el profesionalismo debe ser aplicado, y no adquirido en un aprendizaje tardío demasiado costoso para los contribuyentes y la Nación.

Un breve repaso por absolutamente todas las administraciones de la democracia a partir de 1983 muestra que las únicas áreas que se manejaron con profesionalismo de primer nivel fueron aquellas entregadas a políticos formados previamente en universidades argentinas y extranjeras quienes, por disciplina, hábito y rigor académicos, se organizaron --antes de su acceso al gobierno-- en centros de estudio o fundaciones dedicadas a la investigación de políticas públicas y a la exploración de propuestas y posibles soluciones. Independientemente de la ideología u orientación política, las experiencias de instituciones notables como la Fundación Mediterránea y el IERAL, entre otras, mostraron un camino que, sin embargo, no quedó fijado en la opinión pública como el imprescindible modelo a seguir a la hora de buscar la excelencia en la gestión.

Cuando nos quejamos de políticos que aparecen insuficientemente formados, o lisa y llanamente ignorantes a la hora de gobernar, nos estamos quejando en realidad de la falta de estructuras de formación, contención y capacitación previas a la competencia electoral y al acceso al gobierno. El viejo axioma que sostiene que el político llegado al poder sólo está en condiciones de ejecutar lo que ya aprendió, explica el fracaso de mucha dirigencia –aún graduada y talentosa--que entra en contacto por primera vez con los problemas y las posibles soluciones en el momento de ocupar el cargo. A la hora de ejecutar, improvisa porque no sabe. Y no sabe, porque no estudió el problema a fondo y, mucho menos, el modo de solucionarlo. A veces el sentido común o la intuición ayudan, pero la falta de conocimiento profundo de los problemas conspira a la hora de pensar soluciones fundamentadas y duraderas. Peor aún, algunos problemas ni siquiera se abordan porque no son reconocidos como tal.

En la improvisación generalizada de una administración, también se percibe muchas veces una falta de armonía entre áreas de gobierno, o sea, la falta de una visión abarcadora. Esa visión abarcadora constituye otro objeto separado de investigación igualmente descuidado, sin bien expresiones como “modelo” o “proyecto de país” forman parte de los clichés del político generalista, no filtrado por el rigor de los análisis experimentales en los laboratorios de inteligencia política. La administración pública, así como la organización política de una comunidad y el estudio de las leyes que deben regirla para su óptimo funcionamiento son, por cierto, materia de investigación científica. Las preferencias ideológicas representan una orientación acerca de qué se quiere investigar y con qué objetivo, pero no constituyen un sustituto de la investigación. En la Argentina el problema de los malos gobiernos no se basa sólo en la predominancia de una ideología inapropiada para el momento histórico, sino que se origina más bien en la falta de consistencia entre las políticas propuestas y las ejecutadas. La falta de profesionalismo no es de derecha ni de izquierda, es solo falta de profesionalismo o chantada, para usar la más expresiva definición nacional. La explicación última por la cual hoy países como Chile o Uruguay con gobiernos del mismo signo ideológico que la Argentina actual viven sin mayores sobresaltos, es que, al ser países más pequeños con dirigencias más acotadas, cuentan con equipos de gobierno más homogéneos, profesionalizados por la práctica permanentemente compartida.

¿Cómo son las cosas en los países muy desarrollados y caracterizados por administraciones estables y profesionales? Existen, por debajo de los gobiernos rotativos y más allá de la planta administrativa estable, instituciones estatales o privadas dedicadas a la actualización permanente de los cuadros políticos profesionales donde estos pueden investigar y estudiar todas las áreas de las políticas públicas. Ellos son los expertos permanentes en cada tema y, según su pertenencia partidaria, acceden ocasionalmente a la gestión gubernamental, donde aplican lo que han investigado, aprendido y resuelto en modelos experimentales, para volver luego de terminado su período gubernamental, a la institución que continuará albergándolos y permitiéndoles continuar con su capacitación hasta el próximo turno de gobierno. Estas instituciones, si bien tienen siempre una clara orientación ideológica, no son específicamente partidarias y están muy lejos de los equipos político-técnicos partidarios que conocemos los argentinos, y que tan mal suplen a este tipo de instituciones a la hora de hacer planes de gobierno en un contexto electoral.

En los Estados Unidos se destacan, entre las infinitas fundaciones, organizaciones, departamentos universitarios e instituciones dedicadas a los estudios de gobierno, dos grandes instituciones ejemplares: el American Enterprise Institute (http://www.aei.org ), para la investigación de políticas públicas, y el Center for Strategic & International Studies (http://csis.org ), consagrado a los estudios estratégicos sobre los Estados Unidos en el mundo. Vale la pena recorrerlas en Internet, visitando cada una de sus secciones y reconociendo el nivel de sus integrantes, para darse cuenta de dónde está la falla argentina a la hora de instalar una dirigencia política en el poder con capacidad para resolver impecablemente los problemas. Entre el político con título universitario, con maestría y doctorado incluidos, y su lugar en el gobierno, falta el eslabón perdido, allí donde el político profesional precisa hacer una escala obligatoria: el de la institución para la investigación de políticas públicas y la creación de soluciones.

Las dos instituciones mencionadas tienen un presupuesto anual, cada una, de aproximadamente 30 millones de dólares, e ingresos equivalentes, como instituciones sin fines de lucro, provenientes de donaciones de empresas, de gestión del propio capital acumulado, de donaciones de fundaciones y de individuos, y de ingresos por conferencias, publicaciones y otras actividades de servicio. Sirven a los intereses de un país de 300 millones de habitantes. En la Argentina, con un 13% de la población de Estados Unidos, un 13% del presupuesto alcanzaría para mantener una fundación del mismo nivel acorde a un gobierno de mucho menor tamaño y menores prestaciones. En un país donde se malgastan miles de millones de dólares provenientes de impuestos públicos, no parecería una mala inversión destinar 4 millones de dólares anuales a una fundación no gubernamental que investigase, entre otras cuestiones, ese mismo sistema impositivo y comprobase, por ejemplo, si es posible federalizar por fin esos impuestos, para promover el demorado crecimiento de un país retrasado, sobre todo, en el conocimiento de sí mismo y de las opciones de qué dispone para progresar

El problema de la institucionalización de los partidos políticos, con la eliminación de las listas sábanas y las elecciones internas directas, no es el único problema a enfrentar para asegurar un buen gobierno. Aún cuando se superase por fin esa instancia, logrando que al poder lleguen sólo aquellos que elegimos, corremos el riesgo, por nuestra misma descapitalización política, de tener una oferta pobre de políticos con severas carencias en su entrenamiento y profesionalización. Como parte del capital intelectual y cultural nacional, los políticos precisan conservación y cuidado. Los centros de pensamiento o “think tanks”, creados para permitir la investigación, esa prueba de ensayo y error previa a la toma de decisión política irreversible una vez en el poder, asegurarán la constante mejora y aumentarán el rendimiento de nuestro capital político. Un capital que es mayor de lo que solemos creer en nuestros momentos de decepción, pero aún muy por debajo de lo que podrá y deberá ser en los años venideros, con la debida gestión.

Se trata, al fin y al cabo, de un capital político que no depende ni de los políticos ni del gobierno, sino de la misma comunidad que es su dueña y beneficiaria, la principal interesada y la encargada de promover, apoyar y sostener la creación de los centros necesarios para conservarlo e incrementarlo.

15 feb. 2010

HUMOR

Buitre Austral
por Enrique Breccia





13 feb. 2010

PANORAMA POLÍTICO SEMANAL

Liderazgos de distinta naturaleza
por Jorge Raventos

Jason, ex guerrillero, amigo del presidente Nelson Mandela y ahora responsable máximo de la custodia ingresa disgustado al despacho de su jefe. Mandela ha designado en el cuerpo de custodia a un puñado de agentes blancos de los viejos servicios de inteligencia.
“Esos muchachos tienen gran formación y experiencia”,
explica el Presidente. “Protegían a De Klerk” (Se refiere al último jefe de Estado del apartheid).
Mandela: La reconciliación empieza así, Jason
Jason: ¿Reconciliación? Hasta no hace mucho
trataban de matarnos. Quizás estos
mismo tipos…Trataban y muchas veces tenían éxito…
Mandela: El perdón también empieza aquí. El perdón libera el alma,
aleja el miedo. Por eso es un arma tan poderosa, Jason.
Por favor, hacé la prueba.
Jason: Bien, señor. Perdón por la interrupción.
Bárbara (secretaria de Mandela): Usted pide demasiado…
Mandela: Sólo lo que es necesario
.


Pasaje del filme Invictus, de Clint Eastwood

Desde hace unos días, en los cines argentinos se proyecta la (hasta ahora) última película del gran Clint Eastwood: Invictus. Se trata de una mirada sobre los primeros meses de gobierno de Nelson Mandela en Sudáfrica. Mandela, después de décadas de dura prisión, ha sido liberado por el presidente blanco, Frederik Willem de Klerk, pieza fundamental en el fin del régimen apartheid que convoca a elecciones generales en las que votan y son votados por igual negros y blancos. Mandela triunfa y pone toda su influencia política y moral al servicio de la reconciliación y la unidad de su patria. Eastwood pasea su cámara exhibiendo destellos del formidable liderazgo constructivo de Mandela y su apuesta a que el rugby, hasta entonces deporte “de blancos”, se convierta en símbolo de una Sudáfrica multicolor.

Tan interesante como el propio filme es la reacción que suscita en muchísimos cines argentinos: un cerrado aplauso corona el fin de la exhibición y, aunque por cierto la obra de Eastwood lo merece, los comentarios de vestíbulo indican que más que la película, lo que es ovacionado es el liderazgo de Mandela que el director ha descripto, por comparación con “lo que hay” en casa; se aplaude, por oposición, la añoranza de una conducción igualmente lúcida, inspirada e inspiradora. Como en otras épocas de la Argentina, las reacciones públicas frente a obras del cine o el teatro son expresiones políticas. El caso de Invictus sin duda lo es.

Hablando de lucidez: durante la semana, la señora Cristina de Kirchner trató de “perros” –eso sí, parafraseando a Miguel de Cervantes- a quienes critican su gobierno: “Ladran, Sancho, señal de que son perros”. Casi simultáneamente trascendían los números de la última encuesta de Poliarquía: de cada 100 opiniones, Nestor Kirchner y su señora sólo reciben 20 positivas: el resto son, evidentemente, cuzquitos aulladores. Perros, bah…

La novedad, en cualquier caso, no es que una gran mayoría ladre y critique, ni el “creciente hartazgo” de la sociedad argentina de que habla, por caso, el madrileño diario El País. Eso está claro desde hace meses. Por lo menos desde el momento en que el gobierno decidió tensar la cuerda con el campo y el interior.
Iniciar una guerra contra la producción agroalimentaria, pareció un delirio al que había que ladrarle. Como lo explica el casi argentino José Mujica, presidente electo de Uruguay: "Nuestra condición agroexportadora es el punto de partida; sin ella, seríamos como un clavel del aire (.)hay que construir un país "agro inteligente" fundado en la alta tecnología. Y ésta debe ser la propia de la especialización agroalimentaria, y como tal funcional a los intereses reales de la región, en su condición de emporio mundial de la producción de alimentos”. En fin: por lo menos desde la (perdida) batalla contra el campo, el gobierno está rodeado por multitudes de perros cervantinos. Las elecciones del 28 de junio de 2009 constituyeron una suerte de censo de ladradores.

Lo diferente ahora –más allá de que la población crítica parece engrosarse cada semana- es que el gobierno debe soportar cuestionamientos de lo que hasta el momento ha considerado propia tropa. ¡Mírenlo a D’Elía, por ejemplo, amenazando con movilizar sus huestes para reclamarle a los Kirchner y alzando la voz contra las jefaturas territoriales que se mantienen en el oficialismo y reciben “planes” para no cambiar de opinión! ¡Miren a Felisa Miceli, criticando la compra de 2 millones de dólares de Néstor en 2008, mientras ella debe visitar juzgados por una bolsa con apenas 60.000! Y observen a Hugo Moyano, que rechaza los remilgos del ministro Boudou para hablar de inflación. Lo que esos signos indican es que se acelera la desagregación de las fuerzas del gobierno: el gobierno ha perdido definitivamente la opinión pública; pese a los manotazos a distintas fuentes de recursos, se está quedando sin caja; pierde capacidad de presión sobre los tribunales y está a punto de perder –después de la hegemonía en la Cámara de Diputados- la mayoría (y acaso la presidencia provisional) de la Cámara Alta.

El accidente cerebro vascular que sufrió Néstor Kirchner una semana atrás no pudo ser más inoportuno (si es que esos sustos alguna vez no lo son). Por varias horas cundió en las redes del oficialismo una sensación de alarma. El férreamente centralizado dispositivo de mando del kirchnerismo ha estado siempre encarnado por el ex presidente y tiene como rasgo distintivo su intransmisibilidad. Ese es, en rigor, el secreto del rol subordinado que juega la presidente y del evidente “paralelismo“ que ha reinado desde que ella asumió: en la lógica del kirchnerismo, el mando no es de otro, es de él. Ella reina, pero no gobierna sin la presencia de su esposo.

Ese tipo de estructuras políticas lógicamente ingresan en aguas turbulentas cuando el centro de su dispositivo se ve afectado.

Kirchner venía ya tocado personalmente por el episodio de los 2 millones de dólares –un escándalo que su entorno no supo como justificar, hasta el punto que debió hacerlo él, personalmente, en comunicación telefónica privada con el relator oriental -y en cierto sentido, a partir de ese hecho, vocero informal de Kirchner- Víctor Hugo Morales.

El bloqueamiento de la carótida fue dramática metáfora de la debilidad creciente. Si hay algo que este tipo de liderazgos no puede permitirse es la evidencia de la debilidad: por esa brecha se cuelan las desobediencias, las indisciplinas, los alejamientos, la dispersión. Por eso Kirchner se empeñó en exhibirse rápidamente repuesto e hizo conocer sus planes de retomar la acción política con urgencia, en unos días.

Personalismo, confrontación permanente, disciplinamiento de la propia tropa son rasgos ineludibles del sistema de poder de Kirchner. El mismo se encargó de mantener atadas las manos de sus ministros y de limitarles su autonomía, es evidente que ninguno de ellos -ni los más suaves ni los más groseros- está en condiciones de cerrar una negociación importante sin que Kirchner intervenga directamente, en persona o al menos por teléfono.

En estos días, cuando el gobierno puede perder el control del Senado, el cierre de cualquier trato importante requiere la participación de Néstor. En ese sentido, el problema financiero es, si se quiere, de resolución menos complicada para el oficialismo: siempre hay alguna caja, un sector de ingresos, que se puede confiscar para reemplazar lo que falta. Kirchner no tiene ese recurso: él es lo irreemplazable del sistema de poder kirchnerista, él debe gastar su propio físico. Por eso, es difícil que consiga cumplir con la instrucción de los médicos que le recomiendan evitar el estrés.

Que Carlos Reutemann y Julio Cobos aparezcan punteando las mismas encuestas de imagen que muestran a los Kirchner lejos y a la cola, tiene evidentemente un sentido.

Se les adjudica a ambos –más allá de lo que ellos mismos muestran, pues ambos dirigentes son más bien esquivos- una forma de ser y conducir marcadamente diferente de la del oficialismo. Se les adjudica sentido común y capacidad de diálogo. Búsqueda de unidad nacional y respeto de las instituciones. Otro dato nada menor: ambos (más allá de sus distintas pertenencias partidarias) están identificados con las reivindicaciones de la decisiva batalla de 2008: respaldo a la cadena de valor agroalimentaria y a los derechos de las provincias.

Cobos aparece como el más probable de los candidatos radicales a la hora (cualquiera ella sea) de las próximas elecciones. Y Reutemann es el único de los presidenciables peronistas que parece recoger un respaldo casi unánime (que se expresa en que muchos de los que tienen aspiraciones propias a una candidatura presidencial, declaran que la postergarían si el santafesino fuera candidato y hasta se ofrecen para correr en la misma escudería).

En la lógica de la confrontación constante, los Kirchner lanzan a sus ya menguadas tropas a embestir contra uno y otro. En el caso de Cobos, los voceros oficialistas se lanzaron otra vez a acusarlo de destituyente y ahora ampliaron esa imputación (“cuasi golpista”) a la Unión Cívica Radical. En el caso de Reutemann, se las han tenido que ver con un hombre que habla poco, pero cuando lo hace suele expresar inquietudes u opiniones del “uommo cualunque”. Como lo explica uno de sus amigos, el diputado Carlos Carranza, “lo que dice Reutemann acerca del gobierno lo dicen el almacenero del barrio, el verdulero de la esquina y el colectivero. ¿Cómo puede explicar Néstor Kirchner que se hizo de 2 millones de dólares en el 2008 sin que se le caiga la cara de verguenza?"

Esta vez el senador por Santa Fé planteó la esperanza de que “cuando se vayan no se hayan afanado la Casa Rosada y la Plaza de Mayo”. Acido puro después de las discusiones sobre la compra de dólares, que a su vez reactualizaron otros asuntos anteriores, pues, como señala el diario El País, "el desprestigio del matrimonio presidencial crece semana a semana, a medida que se acumulan denuncias y escándalos por presunto enriquecimiento ilícito que amenazan con tapar cualquiera de sus iniciativas políticas". Reutemann pegó sobre esa cicatriz.

El gobierno no tiene política para el principal problema de la actualidad: la inflación creciente, en particular la que afecta a los sectores más humildes: el incremento de precio de los alimentos. La carne, elemento básico de la dieta de los argentinos, ha aumentad entre un 30 y un 50 por ciento en los mostradores. El INDEC, después de “corregir” sus propias cifras, asegura que el alza de la carne es del 7 por ciento y la inflación del 1 por ciento. La mentira está tocando su límite.

Arrinconados por su propia tendencia a la confrontación y al aislamiento, debilitados por sus problemas de caja, por su descrédito y por la creciente dispersión de sus fuerzas, desafiados por la acción de oposiciones que aprenden a coordinar y a llegar a acuerdos por encima de sus diferencias, es difícil, sin embargo, pensar que los Kirchner traicionen su estilo y retrocedan. O que busquen un objetivo de unidad nacional constructiva. Es más plausible imaginar que buscarán una nueva confrontación, alguna bandera en la que envolverse, como en su momento Galtieri quiso encontrarla en Malvinas, alguna “causa” que apuntale el “relato” heroico que en un momento les dio rédito y que hoy naufraga en la sospecha y acosado por los ladridos. Porque, como diría Borges “ ... una canción de gesta se ha perdido en sórdidas noticias policiales. “

11 feb. 2010

LOS MOTORES DEL CAMBIO

CIPPEC
(Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento)

http://www.cippec.org

CIPPEC es una organización dedicada a analizar, monitorear, recomendar e implementar políticas públicas que ayuden al desarrollo, generen igualdad de oportunidades y contribuyan a la creación de instituciones sólidas, transparentes y eficaces.

Una nueva política para el futuro
por Nicolás Ducoté
Director general de CIPPEC

Como alguien que aprecia y está relativamente cerca del mundo de las políticas y la política, me apena una y otra vez que las encuestas de percepción sistemáticamente muestren la poca valoración social que hay en nuestro país por los partidos, los funcionarios del Estado y la política en general. Demasiadas veces sale a relucir la percepción de falta de transparencia, corrupción, incompetencia, burocracia (en términos peyorativos), ineficiencia, ineficacia, y otros conceptos afines.
Personas de diferentes preferencias ideológicas, de distintas provincias, de todos los niveles socioeconómicos, hombres y mujeres, jóvenes y gente mayor, se muestran desilusionados por igual respecto de la política. De hecho, no es inusual que en mi explicación del tipo de cosas que hacemos en CIPPEC reciba el cuestionamiento de ¿por qué meterse o involucrarse en algo tan complicado/difícil/“sucio”como la política?

Mi respuesta, siempre, es que no toda la política ni todos los políticos tienen que ver con esos atributos negativos; que a pesar del escepticismo, hay mucho bueno y rescatable. Y que es cuestión de tener una mirada más equilibrada y libre de prejuicios, y también de hacerse cargo de la necesidad de cambiar esas percepciones compartidas y la realidad que las genera. Es algo en lo que todos tenemos una responsabilidad, y si no lo hacemos nosotros, nadie lo va a hacer en nuestro nombre. Digo esto en parte por convicción y en parte porque realmente anhelo una política mejor. Por eso, al celebrar estos 25 años en democracia y con la esperanza de que los próximos 25 años sean mejores, aspiro a que quienes tengan las máximas responsabilidades de conducir los destinos de nuestra Argentina y quienes contribuyen a formar la opinión social sobre el Estado y la política puedan volver a hacernos creer, a través de la palabra y de las acciones, en:

• una política que se base en que lo que nos une es mayor a lo que nos separa, y que permita que nuestra democracia funcione y se mantenga viva en las mentes y corazones de todos los argentinos;

• una política que mire más al futuro que al pasado, pero que a la vez rescate de nuestra historia aquello que nos sirva para avanzar hacia el objetivo de ser una Nación con más desarrollo, más equidad y oportunidades para todos;

• una política que se caracterice más por construir que por destruir; que sepa valorar lo positivo de quienes piensan distinto a nosotros; que pueda reconocer las cosas buenas de gestiones anteriores y corrija aquellas cosas que exijan ser modificadas;

• una política que recupere el compromiso cívico y vuelva a enamorar a la ciudadanía y, en especial, a una juventud descreída y desapegada de la cosa pública;

• una política que contribuya a que cada niño tenga acceso a educación, salud y justicia de calidad; a que toda persona con ganas de trabajar pueda hacerlo en un trabajo que le permita vivir; a que todos estemos más seguros frente al crimen; a que el agua, el aire y el medio ambiente que nos rodea sean limpios y sanos; a que cada trabajador pueda jubilarse con dignidad y respeto cuando llegue el momento.

Tenemos la oportunidad y la responsabilidad de reconstruir una política que inspire, convoque, construya y proponga un futuro más promisorio. Tenemos la oportunidad y responsabilidad de dejar a las generaciones futuras un país y una política mejor que la que recibimos y hemos vivido. No perdamos la oportunidad ni dejemos de asumir plenamente la responsabilidad que tenemos.Estoy convencido de que en los próximos 25 años, si suficientes personas creemos en una nueva política y actuamos consecuentemente, podemos hacer algo realmente significativo y positivo para nuestro país

7 feb. 2010

DINERO Y CRÉDITO

por Domingo Cavallo
(publicado en www.cavallo.com.ar)

Aquellos países en los que su gente cree (o sus malos dirigentes le hacen creer) que a través de la emisión de dinero se puede crear crédito, terminan quedándose sin dinero y sin crédito. Eso es lo que nos ha pasado a los argentinos durante 45 años, entre 1945 y 1990, y los que nos está volviendo a pasar desde 2002 en adelante.

Tanto para que exista dinero como para que exista crédito se necesita que en las relaciones deudor-acreedor el acreedor confíe en que el deudor no lo va a defraudar.

Para comprender esta premisa es necesario advertir que en cualquier economia, en última instancia, los acreedores (es decir los que en algún momento tienen que recobrar su dinero) son los ahorristas, tanto los del país como los del exterior, que decidieron depositar o traer sus ahorros a la economía argentina. Y los deudores son los que han sido merecedores de crédito y han obtenido algún préstamo o han podido emitir alguna obligación.


También hay que comprender que quien demanda dinero, es decir acepta que le paguen con dinero un sueldo, o el precio de los bienes que vende, o lo que le deben, lo hace si cree que ese dinero no va a perder valor. Si advierte que el dinero con que le pagan puede perder rápidamente valor, se desespera por transformarlo en dólares, o en euros, o en comprar bienes antes de que sus precios aumenten. Es decir, cuando la gente pierde confianza en la capacidad del dinero para mantener su valor, trata de desprenderse de él. Eso significa que demanda menos dinero, o , lo que es lo mismo, que la velocidad de circulación del dinero en la economía aumenta. En esas circunstancias, si el Banco Central se empeña en poner en circulación una mayor cantidad de dinero, la consecuencia inevitable es la aceleración inflacionaria.

Para que en una economía haya desarrollo se necesita crédito. Esto es obvio. Pero hay que entender que el crédito existirá sólo si se dan las condiciones para que los acreedores confíen en que los deudores no los van a defraudar. En Argentina no tenemos un Banco de Desarrollo como el BNDES Brasilero, no porque nunca se haya creado, o porque se haya liquidado el BANADE en 1993. En realidad, bancos que podrían jugar el rol del BNDES brasilero hay más de uno: están el BICE, el Banco de la Nación, el Banco de la Provincia de Buenos Aires y varios otros bancos provinciales.

No tenemos Banco de Desarrollo porque los grandes deudores, en el pasado, las más de las veces, dejaron de pagar sus deudas y porque con demasiada frecuencia, todo tipo de deudores recibieron generosas licuaciónes de sus deudas a través de la inflación, sea por emisión monetaria descontrolada, pesificación forzosa, devaluación monetaria o simple tergiversación de los índices de precios del INDEC. Esto nunca ocurrió en Brasil, salvo escasas excepciones. En Brasil los deudores pagan, las deudas siempre fueron ajustables por inflación y nunca se tergiversaron los índices. Cuando se produjeron devaluaciones, las deudas pactadas en dólares no se pesificaron sino que se cumplieron en la moneda original. Las quiebras se diligenciaron ante la justicia con total ajuste a la ley. En definitiva, los acreedores de Brasil (ahorristas brasileros y extranjeros que llevaron sus ahorros a Brasil) nunca fueron defraudados. Ese no es el caso, lamentablemente, de nuestro país.

En Argentina no hay crédito porque no existe confianza en que quien solicita un préstamo siente la obligación de pagarlo en una moneda del mismo valor que la que recibió. La inflación nos ha mal-educado como deudores y, con razón, los acreedores, en última instancia los ahorristas nacionales y extranjeros, no confían. Por eso, invierten sus ahorros en el exterior. ¿Qué otra cosa significa comprar dólares o euros billete, tenerlos en el colchón, en una caja de seguridad, o depositarlos en el exterior? Uno podría pensar que si la gente quiere ahorrar en dólares o en euros, debería simplemente depositarlos en un banco en nuestro país y entonces ese banco dispondría de esos ahorros para transformarlos en préstamos. Pero a partir de que en enero de 2002 se pesificaron compulsivamente casi 100 mil milones de depósitos en dólares, la gente tiene muchas razones para desconfiar. Por eso en lugar de dolarizar sus depósitos, cuando la gente piensa que el peso se va a desvalorizar, simplemente compra dólares billetes o envía sus ahorros al exterior.

Quienes confunden dinero con crédito,muy a menudo, encuentran una solución sencilla a la falta de crédito. Ese es el caso de Heller, Cornide y Marcó del Pont. Proponen que el Banco Central, a través de redescuentos de cartera, cree capacidad prestable en los bancos y, de esa forma, el crédito aparezca como por arte de magia. Es absurdo que con tanta experiencia inflacionaria no adviertan que tal magia no existe. Los redescuentos crean inflación y destruyen el crédito. Si el Banco Central vuelve a esa práctica, lo único que quedará es la inflación y el estancamiento. Nunca el desarrollo y la prosperidad.

Espero esta misma tarde continuar con este post. Mientras tanto lo subo al sitio, porque varios visitantes me han pedido que discuta este tema, sobre el que hay hoy varios artículos interesantes en el diario La Nación.

6 feb. 2010

PANORAMA POLÍTICO SEMANAL

por Jorge Raventos

Poder, matrimonio y patrimonio

El jueves 4 de febrero asumió la presidencia del Banco Central Mercedes Marcó del Pont, hasta un día antes número uno del Banco de la Nación Argentina Nación. De origen desarrollista –era sobrina carnal de Noemí Blanco, la esposa de Rogelio Frigerio-, la economista accedió a la función pública durante el gobierno de Carlos Saul Menem. Quien la incorporó a la tribu kirchnerista y la proyectó a posiciones expectables fue el ex jefe de gabinete Alberto Fernández, pero cuando él abandonó el barco su protegida siguió ascendiendo a la sombra de otras alas. La nueva (por ahora provisoria) presidente del Banco Central sigue el ritmo que impone la Residencia de Olivos.

La entronización de Marcó del Pont llegó 48 horas antes de que se cumplieran 30 días de una rotunda afirmación del ministro de Economía, Amado Boudou (“Para nosotros Mario Blejer es el nuevo presidente del Banco Central”) que, ay, resultó reiteradamente desmentida por los hechos. Boudou no resultó buen profeta ni buen anunciador de novedades: ni Martín Redrado dejó esa silla cuando el ministro y sus mandantes lo preveían ni, cuando el asiento quedó vacío, Blejer estuvo dispuesto a ocuparlo sin nuevas condiciones, ni la familia presidencial estaba dispuesta a aceptarlas después del desgaste ya sufrido en la lucha por desalojar a Redrado. Un mes atrás, cuando pretendían desplumar al Central sin que Redrado cacarease, la figura de Blejer parecía una coartada elegantísima para desbaratar las sospechas de la ortodoxia financiera sobre las intenciones oficiales en relación con las reservas del Banco Central. Pero ahora ya no había manera de disimular el escándalo, que ha trascendido largamente las fronteras. Ahora se trataba de aplicar una fórmula simple, para nada barroca: meter mano de una buena vez al Fondo del Bicentenario (FoBi) y, en lo posible, cambiar las normas de la Carta Orgánica del Banco Central, de modo de poder contar sin demasiados obstáculos con la caja del Banco Central, ante futuras y previsibles necesidades políticas.

El gobierno considera que podrá habilitar el Fondo del Bicentenario en el Congreso. La perversa lógica que rige el control de los decretos de necesidad y urgencia permite que tengan vigencia con la mera aprobación (más exacto: la ausencia de rechazo) de sólo una de las Cámaras. En otros términos: mientras que una ley hecha y derecha requiere que la apoyen Diputados y Senadores, los úkases del Ejecutivo con formato de DNU sólo necesita (merced a una oportuna reglamentación que en su momento impulsó la señora de Kirchner) que una de las Cámaras no lo rechace. Así, dando por descontado que la Cámara de Diputados, donde ahora el oficialismo no cuenta con mayoría automática, se vetará el del DNU que creó el FoBi, desde la Residencia de Olivos se despliegan esfuerzos para conseguir que el Senado no vote en contra y así, permita su vigencia.

Para conseguirlo, los negociadores kirchneristas ofrecen asociar a los gobernadores al botín de las reservas, y les prometen “ayudar” a las provincias que se encuentran en rojo y con gravísimas dificultades de financiamiento; parafraseando a Quevedo, el gobierno nacional hace primero el enfermo y después el hospital, porque lo cierto es que el desfinanciamiento de las provincias está provocado por el unitarismo fiscal que practica la caja central, al no coparticipar recursos como la mayor parte del impuesto al cheque o las retenciones. Lo cierto es que, sedientas de fondos frescos como están las provincias, varios gobernadores parecen dispuestos a inducir a sus senadores a ayudar a la Casa Rosada a que el DNU del Fondo del Bicentenario pase sin inconvenientes por el Congreso. Pan para hoy, hambre para mañana: pocos dudan que la lógica de meter mano a las reservas para cubrir gastos corrientes equivale a echar baldazos de combustible al incipiente incendio inflacionario que ya registra más de un 2 por ciento en enero.

La oposición está abriendo una alternativa para los gobernadores tentados por el tintineo de la bolsa kirchnerista: proponen convertir el impuesto al cheque en un recurso plenamente coparticipado. Por esa vía las provincias conseguirían fondos genuinos, sin pagar el subyugante peaje político que impone el gobierno central y sus senadores evitarían el bochorno de complicarse en el saqueo a las reservas y en sus inevitables consecuencias.

Quizás por temor a que los senadores atiendan a estos argumentos o acaso sólo para bajar el precio que demandará el trato pampa con los gobernadores que accedan a la negociación que propone Olivos, el gobierno ha acudido a la Corte Suprema para apelar los fallos que le vedan la integración del FoBi con las reservas del Central. Esperan que, al menos, los fallos de Cámara que dispusieron esa veda pierdan su carácter suspensivo mientras se tramita la apelación, de modo de poder avanzar en el traspaso de los 6.500 millones de dólares a la cuenta ya abierta del Poder Ejecutivo. Preventivamente, el gobierno ha lanzado una fuerte presión sobre los Tribunales, alegando que está siendo perseguido por “el Partido Judicial”, implicando que los magistrados que le fallan en contra no lo hacen por criterio técnico-jurídico, sino por formar parte de una red conspirativa de la que también forman parte otros protagonistas a los que el gobierno califica de enemigos.

La táctica de la presión, estiman los estrategas del gobierno, ha dado réditos: le adjudican a ese procedimiento que el vicepresidente Julio Cobos haya votado por el desplazamiento de Martín Redrado del Banco Central, en consonancia con la Casa Rosada. Lo cierto es que ese paso le ha costado a Cobos un descenso en el aprecio de la opinión pública que se registra en las primeras encuestas sobre el tema. Como si se tratara de una ley física, quienes por un motivo u otro ingresan al campo gravitatorio de los Kirchner padecen la tendencia de ellos a caer; por el contrario, oponerse al matrimonio es un recurso casi infalible para ascender en las encuestas.

En las cercanías del vicepresidente se argumenta que Cobos no cuenta con infinitas balas y que no tenía demasiado sentido gastar una en una batalla –la continuidad de Redrado- que ya estaba zanjada con la renuncia del economista a la presidencia del Central. En resumen, sugieren, Cobos decidió reservar su reserva de balas para peleas más decisivas (que el cobismo considera inevitables, dado el estilo duramente confrontativo de los Kirchner, exacerbado por la crisis que sufren).
Subproducto de la batalla del Banco Central, la filtración al público del dato de que Néstor Kirchner había adquirido nada menos que 2 millones de dólares en 2008 (el año de su grandes éxitos económicos privados), mientras el gobierno presionaba a los empresarios para que se abstuvieran de hacer lo propio, no contribuyó precisamente a incrementar la confianza pública en el matrimonio presidencial. Los voceros y lenguaraces del oficialismo se empeñaron en defender tanto esa compra de dólares como la adquisición previa (mientras ejercía la presidencia) de terrenos en Calafate a precios ridículamente bajos, en términos de “legalidad”. Sobre esa cuestión tendrán que pronunciarse los tribunales (y sería bueno que se emplearan para hacerlo más tiempo y rigor que el que demandó una causa anterior sobre enriquecimiento ilícito). Otras defensas fueron más divertidas. Por caso, la de Luis D’Elía, que explicó la fortuna de los Kirchner con el argumento de que desciende de un abuelo usurero. O la de la diputada oficialista Diana Conti, quien, tras declararse simpatizante de José Stalin, teorizó que “para pelearte con el establishment, hay que tener un patrimonio muy grande”.

En rigor, uno de los problemas que enfrentan hoy los miembros del matrimonio presidencial reside en que su credibilidad se encuentra por el suelo y no parece haber argumentos –ni los más “legalistas” ni los más extravagantes y ocurrentes- que estén en condiciones de modificar esa situación.

Para colmo, la discusión pública de estos avatares de su “patrimonio muy grande”(en términos de Diana Conti) ocurren en paralelo con la difusión de la conducta del presidente electo de Chile, Sebastián Pinera, que está informando públicamente los pasos que da para desprenderse del manejo de sus bienes y empresas antes de asumir la primera magistratura. Transparencia u opacidad. Potencia o prepotencia.

5 feb. 2010

RETENCIONES CERO

por Gabriel Vénica
Grupo Autoconvocados


¿Por qué decimos no a las retenciones?

1.No existe más el beneficio del tipo de cambio alto.

El mismo gobierno reconoce que hoy el TC esta atrasado.

Y mientras existió la ventaja del tipo de cambio alto el campo también fue discriminado y perjudicado. Dicha ventaja favoreció a todos los exportadores y el agro fue el único que debió soportar retenciones cuantiosas como contrapartida a este supuesto beneficio del que gozaron todos los sectores. Por lo que las retenciones continuarían siendo inaceptables con o sin tipo de cambio alto.

2.Desapareció la ventaja de los altos precios internacionales y la supuesta renta extraordinaria

Los altos precios internacionales fueron junto con el tipo de cambio alto el principal argumento del discurso pro retenciones (hoy no existe renta extraordinaria, sino pérdida extraordinaria).

Es el sector más castigado con la actual crisis económica. No existe otro sector salvo el petrolero donde los precios internacionales hayan caído hasta un 50% (como ocurrió con varios precios agropecuarios).

3.La sequía, por su parte, ha generado pérdidas extraordinarias agravadas por la exacción sufrida en las buenas épocas.

El campo ha atravesado durante este año la peor sequía en 70 años, que generó pérdidas extraordinarias en una actividad de alto riesgo que tiene vedado tener “ganancias extraordinarias” que las compensen.1

A nadie se le ocurriría gravar a un comedor basándose solamente en los ingresos obtenidos en las horas pico; o a un hotel tomando como normal la ocupación durante temporada alta. En el agro las buenas épocas subsidian a las malas (a menos que el gobierno sólo considere a las buenas en su política impositiva).

4.Las "retenciones” atentan contra la letra y el espíritu de la Constitución nacional (la propiedad privada es inviolable y los impuestos no pueden ser confiscatorios)

Un impuesto que distraiga más del 35% de la renta es confiscatorio, según una larga tradición jurídica.2

Las retenciones constituyen un Ingreso Bruto del 30 o 35 % que resultaría intolerable para cualquier comercio o industria.

Huelga aclarar más allá de lo dicho “que sólo el Congreso puede legislar en materia de impuestos y derechos de exportación”, según lo establece claramente nuestra Constitución Nacional.

5.Las retenciones constituyen una injustificable “discriminación al sector agropecuario” en relación al resto de las actividades: El agro lo alcanzan “todos” los impuestos y además las “retenciones”.

Al agro lo alcanzan todos los impuestos que soportan las demás actividades (IVA, Ganancias, Inmobiliario Rural, Cheque, etc. Etc. Etc.)3.¿Por qué debe soportar impuestos adicionales que una inmensa cantidad de negocios menos riesgosos y más rentables no pagan o pagan en ínfima proporción?

Además, las demás actividades exportadoras gozan en Argentina del reintegro de los impuestos abonados durante el proceso productivo (Draw Back). Este reintegro y múltiples otros beneficios compensa largamente a otras actividades de las retenciones que abonan que no superan el 5%.

El resto del mundo no cobra retenciones y en buena parte subsidia a la actividad agropecuaria. El agro argentino no recibe ni uno ni otro beneficio.

Cabría recordar en este punto nuevamente a la Constitución Nacional que establece que las contribuciones serán establecidas por el congreso de manera “proporcional y equitativa” (art. 4) y “que la igualdad es la base del impuesto y de las cargas públicas” (art. 16).

6. Constituyen una injustificable “discriminación al interior”. Las retenciones son un impuesto que afecta a la principal fuente de riqueza y progreso del interior.

Es dinero que "se va" de nuestras Provincias, que no se gasta en nuestras "aldeas”, “colonias”, “parajes” “pueblos” y “localidades”.

Es dinero que implica menos facturación de Ingenieros Agrónomos, de Concesionarios y fábricas de maquinaria agrícola, de veterinarios, de comerciantes, de mecánicos de campo, de jóvenes profesionales que estaban volviendo para quedarse a sus pueblos, como habían dejado de hacerlo.

Sólo haber interiorizado el "sometimiento" nos puede dejar ciegos frente a este "saqueo" del interior...

Nuevamente ¿Por que nos parece irrisorio pensar en retenciones (o ingresos brutos) del 30% para actividades que son propias de las grandes concentraciones urbanas y toleramos como normales esas mismas retenciones que son la principal actividad económica de nuestras localidades?

7. Las retenciones (impuesto no coparticipable) destruyen el federalismo y promueven el centralismo unitario con el consiguiente clientelismo político y económico

Las retenciones disminuyen la base imponible para el impuesto a las ganancias (que sí es coparticipable) y acrecientan la fabulosa apropiaciòn de recursos del Ejecutivo Nacional (que hoy concentra el 75% % de la masa de impuestos quedando a las Provincias y Municipìos solo el 25% restante).

En la década de los 80 correspondía 55% para Pcias y Municipios y 45% para la Nación que se hacía cargo de innumerables escuelas y hospitales que hoy se han provincializado, además de casi 400 empresas públicas deficitarias.

8. Constituye una intervención "viciosa", no "virtuosa", del Estado.

Viciosa, porque significan continuar difiriendo riqueza de los sectores productivos a los sectores improductivos; de los agricultores a lo peor de la clase política.

El aparato “clientelizador” de la demagogia es voraz, insaciable.

Necesitará siempre más dinero para la próxima campaña y para la próxima y para la próxima. No se puede proponerle esta herramienta en ninguna de sus formas.

Este sistema de explotación del hombre por el hombre destruye las fuerzas productivas para someterlas a relaciones políticas y económicas donde la riqueza es transferida desde los que la generan a los que manejan los resortes del poder y de las leyes.

RETENCIONES CERO

¿Por qué decimos no a las retenciones “segmentadas”?


9. Porque aceptar retenciones segmentadas es convalidar las retenciones como instrumento.

Convalidar las retenciones (segmentadas o disminuidas pero no eliminadas) es seguir jugando con fuego.

Empezaron siendo un 10 % que pidió Duhalde para salir de una emergencia, fueron denostadas por Loustau en su libro, criticadas por kirchner en su campaña electoral y terminamos con un 45% móvil.

La “economía electoral de mercado” de la que somos rehenes es insaciable más allá de toda lógica.

Hace más de 50 años que sufrimos retenciones con el argumento de favorecer el desarrollo de la Industria y hoy la única industria genuinamente nacional (capitales, tecnología, investigación y desarrollo, partes, mano de obra y marcas) es la de la maquinaria agrícola que estaría infinitamente más desarrollada sin retenciones.

10. La justificación de las retenciones segmentadas debilita o destruye todos los argumentos que esgrimimos contra las retenciones en general. Preguntémosnos…

°¿El tipo de cambio ya no se encuentra sostenido por el Estado, los precios internacionales han caído a la mitad y la sequía produce pérdidas pavorosas?
Si esto es verdad para un productor chico también lo es para uno grande. Si no es verdad para uno grande será difícil sostener que sea verdad para uno chico.

°¿Un impuesto que grave más del 35% de la renta es confiscatorio?
Este principio constitucional es válido para todos o no es válido para nadie. Al proponer retenciones segmentadas se le da al gobierno una razón para ignorar este “limite” y avanzar sobre la propiedad, la renta y las garantías constitucionales. Destruimos nuevamente nuestro propio argumento.

°¿Atenta contra un Estado Federal que el Ejecutivo Nacional se apropie de un impuesto no coparticipable empobreciendo a las Provincias?

Si esto ocurre con un productor de 100 toneladas, con más razón ocurre con uno de 10.000. Las retenciones segmentadas invalidan este argumento y privan a las Provincias de contar con mayores bases recaudatorias para el impuesto a las ganancias (que sí es coparticipable).

°¿Las retenciones son discriminatorias porque gravan al sector agropecuario con impuestos que otros sectores no pagan…?
Son igualmente discriminatorias se trate de un productor grande o de uno chico. A menos que los industriales grandes tengan retenciones segmentadas, o que los comercios grandes (los híper) tengan ingresos brutos segmentados. Pero no los tienen.

°¿Las retenciones distraen dinero que de no ser confiscado se destinaría naturalmente a poner en movimiento el aparato productivo de las Provincias (maquinaria, servicios agronómicos, etc…)?
Este perjuicio al aparato productivo que las retenciones causan no distinguen entre productores grandes y chicos.

Fundamentar las retenciones segmentadas destruye casi todos los argumentos que tenemos para decirle “no para siempre” a las retenciones para los productores chicos…

Pero además…

11. Las retenciones segmentadas avalan un prejuicio histórico según el cual sólo se puede ser rico o grande en Bs. As. En cualquier otro lugar un rico es un “señor feudal”

Si el objetivo es “la igualdad”, “la distribución de la renta” o cualquier otra medida “prograsista” debiéramos comenzar por imponer retenciones segmentadas a actores económicos mucho más poderosos y concentrados que el más poderoso de los agropecuarios.

Así, por ejemplo, en la Industria automotriz, Gral. Motors pagaría 40% de retenciones y quien en un pequeño taller comience a fabricar un "símil rastrojero", no pagaría nada.

Carrefour o a Jumbo abonarían un Ingreso Bruto (equivalente a una retención) del 35% y el pequeño comercio estaría exento.

El Hotel K “Los Sauces” abonaría un 50% de su facturación y los pequeños hospedajes estarían dispensados.

Los Bancos pagarían tasas del 30 % mientras los usureros de barrio serían eximidos de las mismas.

Con retenciones o ingresos brutos segmentados para todos los sectores de la economía haríamos realidad el paraíso socialista con el que muchos añoran, mejorando esta mezcla de socialismo sin igualdad y capitalismo con privilegios que propone el dúo “ktrask”.

Si el objetivo es que el pez grande no se coma al pez chico, este criterio debiera aplicarse primero en aquellas actividades donde esto ocurre sin lugar a dudas.

Debiéramos comenzar por los hipermercados, por el negocio del juego, por las compañías aéreas, por la Industria Automotriz, la minería, y la pezca de escala, donde claramente el chico no puede competir con el grande.

Pero nunca podemos aceptar comenzar por el agro, que ha demostrado ser la actividad más atomizada, dinámica, variada y competitiva de la República Argentina.

Si el objetivo es intervenir en la economía existen otras prioridades. En este sentido son preocupantes varios fenómenos económicos acaecidos durante la era K. Entre otros ejemplos podemos citar al proceso de extranjerización de tierras (Benetton, Soros, etc.) y de las principales empresas nacionales (Edival, Acindar, Loma Negra, Quilmes, Cachamay, Pecom, etc.); el pase a manos extranjeras de más del 80% de la exportación de carne; la adquisición de 182.000 hectáreas en la Patagonia por parte del ultra K Lazaro Baez durante el 2008 (investigación del periodista Lanata); el desmonte imparable en Salta (realizado por la familia del Gobernador K Urtubey)…

Si el objetivo es que el que más gana más aporte, consideremos el impuesto a las ganancias, que además es coparticipable…

12. Las retenciones segmentadas no alcanzan para defender al pequeños productor contra el avance de los pulles de siembra:

Esto se logra con medidas positivas y virtuosas de apoyo al productor chico, como ocurre en Europa. No con medidas negativas (viciosas) de castigo al productor grande o a aquel que ha encontrado formas eficientes de asociación y organización.

Nadie trabaja, ni se esfuerza, ni busca ser más eficiente para "ser chico". Va contra la lógica del "homo economicus", contra el espíritu de la “burguesía” (pequeña o grande).

No se utiliza este criterio para fomentar al deporte, ni el arte, ni el desarrollo industrial ¿Porque debiera utilizárselo para el sector agropecuario?

Debemos asumir el compromiso de la promoción y defensa de una “agricultura hecha por agricultores”, de una “agricultura con rostro humano”.

Pero esto no se alcanzará con medidas negativas de desaliento a la asociación eficiente y la incorporación de capital, sino promoviendo positivamente la radicación de la gente en pequeñas localidades por medio de servicios, escuelas, hospitales y evitando que el dinero fluya de manos productivas a los bolsillos improductivos del aparato político/económico clientelizador y clientelizado.

Esto se logrará estimulando que pequeños productores (que con 30 o 40 hectáreas no podrán comprar nunca una sembradora o un fumigador), se asocien en cooperativas o constituyan ellos mismos un pull (o alguna otra forma asociativa si no nos gusta el nombre).

Las Cooperativas que se han extendido a lo largo y lo ancho del país han cumplido en parte la función de “pulles” de acopio, de comercialización, de compra de insumos y de exportación de su producción; más allá que sus funciones sociales exceden largamente a esta función económica.

Y muchos pulles han sido la ocasión de la permanencia del hombre de campo en su localidad; el cual, no pudiendo soportar solo, la tremenda inversión que requiere la agricultura moderna ha encontrado muchas veces una salida como “contratista” o “como prestador de servicios”.

Si nos preocupa frenar el avance del Capital Financiero (asociado a los Pulles) en la actividad agropecuaria, esto no se logra con retenciones. Esto se logra votando en contra de la ley de blanqueo de capitales4; y mejorando la legislación financiera relativa a los “fondos fiduciarios”.

Si queremos que los pulles inviertan en la localidad o que no encarezcan el arriendo, habrá mil medidas que podemos tomar para que esto ocurra. Y no precisamente distraer esos fondos que surgieron de la localidad para enviarlos al pull mayor administrado por Néstor K.

13. Las retenciones segmentadas son una invitación a la corrupción y a la “clientelización política” del hombre de campo.

Sobre todo si operan mediante devoluciones o compensaciones.

Fomentarían la corrupción del sector promoviendo el uso de testaferros y mil y un artimañas para achicar los volúmenes.

Y si operan mediante subsidios o compensaciones terminaría por clientelizar económica y políticamente al productor.

14. Las retenciones segmentadas hacen perder foco y fuerza estratégica al sector agropecuario en la actual coyuntura.

Un objetivo estratégico debe ser claro, sencillo, fácil de concretar y verbalizar.

Retenciones segmentadas… ¿Cuanto? ¿Cómo? ¿A quien? ¿Que pasa con las familias grandes que han unificado sus procesos administrativos? ¿Deberán volver a dividirse? ¿Es esto productivamente eficiente y conveniente? ¿Deberán frenar su voluntad de crecer y progresar?

¿Esta mal asociarse para achicar costos y gozar de los beneficios de la escala como en cualquier otra actividad?

Un objetivo estratégico eficaz une a la tropa.

Las retenciones segmentadas la dividen y la dividirán aún más cuando empecemos a discutir el cuánto, el a quién y el cómo.

15. Proponer retenciones segmentadas constituye un error que en Teoría de la negociación se conoce como “perder el ancla”:

En negociación hay que pedir lo más para conseguir al menos algo en el corto plazo, sin abandonar nunca el objetivo de máxima.

Es contraproducente plantear objetivos de mínima tales como: “segmentación”, “suspensión por 180 días”, “disminución de las retenciones…”, “movilidad”, “bandas” o “retenciones a cuenta de ganancias”.

De ser propuestos por el sector agropecuarios serán el mejor argumento para oponerse a su remoción en el futuro.

No aceptemos un trato discriminatorio.

No interioricemos prejuicios ajenos.

No condicionemos nuestro legítimo reclamo a la necesidad del Estado de encontrar financiación para sostener todo tipo de dislates administrativos, sobreprecios, corrupción y aventuras financieras insólitas que persiguen el objetivo de acrecentar una industria electoral que nos ha sometido al atraso y la decadencia..

No nos carguemos con culpas que sólo tienen razón de ser en mentes ignorantes, empastadas de ideología, divorciadas del mundo real, del trabajo y de la producción.

Quien desnuda un objetivo de mínima en el corto plazo, no alcanzará nunca su objetivo de máxima.

Retenciones cero y apertura total de las exportaciones deben ser nuestro lema.

Esto es lo que necesitamos.

Esto es lo que necesita un país cuyas principales ventajas comparativas y competitivas se encuentran en el sector agroindustrial.

Esto es lo que necesita un país cuya mejor calidad de vida se encuentra en los pequeños pueblos productivos del interior.

LOS MOTORES DEL CAMBIO

LOS PRODUCTORES AUTOCONVOCADOS
por Gabriel Vénica

En general se reconoce que el éxito de la protesta agraria en el 2008 se debió a la presencia masiva de un sector dificil de encuadrar dentro de las cuatro entidades agropecuarias llamados "productores autoconvocados" (la inmensa mayoría en las rutas).

Sin embargo, en general tambien se piensa que los mismos constituyen una masa anárquica y dispersa, sin demasiados objetivos en común salvo la reacción contra la política agropecuaria Kirchnerista.

Nada más lejos de la realidad...

Los productores autoconvocados fueron conociéndose y contactándose durante el conflicto y hoy conforman una una gigantesca agrupación de productores, organizados aunque no formalizados, como gustan aclarar.

Ratifican a la Mesa de Enlace como unico interlocutor válido ante el gobierno.

Pero su actitud no es pasiva.

Ademas de su presencia constante en el Congreso, en medios, en cadenas de emails; ademas de reuniones, seminarios y talleres que realizan habitualmente en sus comunidades; además de haber sumando a sus filas a profesionales, proveedores del agro, incluso afiliados a las entidades... han realizado tres Asambleas Nacionales (Monte Maíz -Córdoba-, Santa Fe, y Salto -Pcia de Buenos Aires) donde han definido sus objetivos que conforman un breve pero consistente y coherente ideario (conocido como "Manifiesto de Salto").

Cuentan en cada localidad con un "comunicador oficial" a cargo de una dirección de email tambien oficial (no personal) que los vincula a todos en un grupo de internet al qué sólo acceden las direcciones de emails "avaladas por cada Asamblea local".

Cuentan asimismo con tres coordinadores por Provincia que conforman la coordinación nacional...

Pero lo más importante, es conocer lo que piensan...

Quienes han pensado que los autoconvocados constituyen la izquierda anárquica y revoltosa del sector agropecuario se llevarán una sorpresa:


Parte de Prensa:
3er ASAMBLEA NACIONAL DE AUTOCONVOCADOS en SALTO


“MANIFIESTO DE SALTO”

Los pequeños y medianos productores autoconvocados reunidos en asamblea nacional en la localidad de Salto declaramos:

Que nuestros objetivos irrenunciables son alcanzar en un plazo cierto la finalización de toda política tributaria discriminatoria al sector agropecuario y al interior, lo que significa:

1.ELIMINACION TOTAL DE LAS RETENCIONES...

2.APERTURA DE LAS EXPORTACIONES.

3.ELIMINACION DE LA ONCCA y su nefasto y discrecional intervencionismo que ha destruido la actividad agropecuaria y ha promovido un capitalismo de amigos en detrimento de un mercado transparente.

4.NO A LA SEGMENTACION. La segmentación conspira contra la asociatividad, la voluntad de crecer, la organización familiar de la producción, es fuente de corruptelas y técnicamente inaplicable.

5.NO A LOS SUBSIDIOS Y COMPENSACIONES. Los subsidios y compensaciones, cuando son otorgados en reemplazo de la legítima rentabilidad previamente confiscada (Ej. Retenciones, precios de corte y precios máximos) o impedida (cierres de exportaciones) constituyen un paliativo indigno que nos somete al clientelismo económico (mil veces más reprobable que el clientelismo social o político).

6.SI A MEDIDAS POSITIVAS PARA SECTORES EN EMERGENCIA CUANDO CORRESPONDAN. Sí reclamamos, en esta circunstancia particular urgentes medidas positivas (especialmente créditos blandos) tal como corresponde según nuestra legislación para los sectores y economías regionales en emergencia crítica (especialmente zonas de sequía, marginales, ganadería y sector lácteo).

CONTENIDO

PANORAMA POLÍTICO SEMANAL
por Jorge Raventos
(click en la etiqueta para panoramas anteriores)

ANESTESIA SIN CIRUGÍA
por Diana Ferraro

PRODUCCIÓN Y CONSUMO: UN DILEMA ARGENTINO
por Víctor E. Lapegna

2011: ¿Y AHORA QUÉ?
por Diana Ferraro

UNA LECTURA DE LA BATALLA DE VILLA SOLDATI
por Victor E.Lapegna

LA MALA VIDA
por Claudio Chaves

LA RESTAURACIÓN LIBERAL
por Diana Ferraro

A GRANDES MENTIRAS, GRANDES VERDADES
por Diana Ferraro

LA MUERTE DE KIRCHNER PRIVA AL GOBIERNO DE SU VIGA MAESTRA
por Jorge Raventos

LA UNIFICACIÓN DEL PERONISMO
por Diana Ferraro

RETENCIONES: NO A LA SEGMENTACIÓN
por Gabriel Vénica

EL TIEMPO DE LOS POROTOS
por Diana Ferraro

KIRCHNER: CAPITALISMO DE AMIGOS Y PARTIDO DEL ESTADO
por Pascual Albanese

EL PERONISMO LIBERAL Y MAURICIO MACRI
por Diana Ferraro


ARGENTINA EN LA ECONOMIA GLOBAL - I y II
por Domingo Cavallo


EL PERONISMO LIBERAL Y EL DERECHO DE FAMILIA
por Diana Ferraro

EL DESFILADERO
por Diana Ferraro

HUMOR
por Enrique Breccia


ANOTACIONES SOBRE LOS CAMBIOS EN EL AGRO ARGENTINO (DE ANCHORENA A GROBOCOPATEL)
por Daniel V. González

EL DISCURSO SIN CANDIDATO
por Diana Ferraro

LA SECRETARÍA DE CULTURA Y EL RETROPROGRESISMO
por Claudio Chaves

DESCENTRALIZACIÓN: LA LLAVE DE LA NUEVA ECONOMÍA
por Diana Ferraro

LA V DE LA VENGANZA
por Claudio Chaves

ALGUNOS PROBLEMAS DEL POPULISMO
por Daniel V. González

PERONISMO PORTEÑO: PROPUESTA
por Victor Eduardo Lapegna

LA REVOLUCIÓN SIN NOMBRE
por Diana Ferraro

FEDERALISMO O POPULISMO
por Claudio Chaves

ELOGIO DE LA VERDAD
por Diana Ferraro

CONDUCCIÓN, CONDUCCIÓN
por Diana Ferraro

EN BUSCA DEL TIEMPO PERDIDO
por Claudio Chaves


LOS BOQUETEROS Y EL PERONISMO FEDERAL
por Diana Ferraro

QUÉ QUEDÓ DE LA VIEJA IZQUIERDA
por Claudio Chaves


EL CAPITAL POLÍTICO
por Diana Ferraro

LOS MOTORES DEL CAMBIO
CIPPEC

DINERO Y CRÉDITO
por Domingo Cavallo

RETENCIONES CERO
por Gabriel Vénica

LOS MOTORES DEL CAMBIO
Los Productores Autoconvocados

LA AGONÍA ARGENTINA
por Diana Ferraro

10 RAZONES FEDERALES PARA DECIRLE NO AL AUMENTO DE LOS IMPUESTOS
por Gabriel Vénica


EL CAPITAL DEL PUEBLO
por Diana Ferraro

EL PODER EJECUTIVO DESAFÍA LA LEGALIDAD
por el Senador Carlos Saul Menem

LA HOJA DE RUTA DEL PERONISMO LIBERAL
por Diana Ferraro

EL PERONISMO Y UN NUEVO BLOQUE HISTÓRICO
por Jorge Raventos


DOCUMENTO CONFEDERACIÓN DE AGRUPACIONES PERONISTAS PORTEÑAS

LA FUSIÓN PERONISTA-LIBERAL
por Diana Ferraro

EL LIBERALISMO Y LA CONSTRUCCIÓN DE PODER
por Jorge Raventos


CONSENSO PARA EL PROGRESO
por Domingo Cavallo

UNA REORGANIZACIÓN DEMOCRÁTICA DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS
por Víctor Eduardo Lapegna

LA PRUEBA HISTÓRICA DE UN FRAUDE INTELECTUAL
por Domingo Cavallo


A LA BÚSQUEDA DE UN NUEVO MODELO PRODUCTIVO Y DEL BIENESTAR
por Armando Caro Figueroa


LA POBREZA EN LA ARGENTINA Y COMO COMBATIRLA
por Víctor E. Lapegna


ES MEJOR SUBSIDIAR LA NUTRICIÓN
por Juan J. Llach y Sergio Britos

PRESENTACIÓN DE PERONISMO LIBRE
por Diana Ferraro


CONTACTO

Propuesta y Coordinación de Peronismo Libre:
Diana Ferraro
diana.ferraro@gmail.com

Colaboraciones:
Enviarlas a:
peronismolibre@gmail.com

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