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LA REVISTA DEL PERONISMO LIBERAL Colección Noviembre 2009- Febrero 2011

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25 sep. 2010

PANORAMA POLÍTICO SEMANAL

El poder y el perro del hortelano
por Jorge Raventos


Como el árbol que oculta el bosque, la inquietud reiterada sobre candidaturas y vaticinios desmocópicos referidos a la agenda electoral del año próximo bloquea la atención sobre procesos que tienen una entidad más honda, más cercana y más determinante.

Faltan más de doce meses para llegar a la fecha prevista para el comicio y no es irrazonable preguntarse en qué condiciones llegará el país a ese día, cuando hay clamorosas evidencias actuales de fragmentación y anemia del sistema de poder institucional tanto como de una centrifugación progresiva del aparato político del oficialismo, mientras la familia presidencial se encuentra empeñada en una guerra –que juzga decisiva- con lo que define como “oligarquía mediática”, sintetizada en el Grupo Clarín y en la figura de su CEO, Héctor Magnetto.

Once meses atrás, cuando estaba a punto de perder el dominio del Congreso, el oficialismo obtuvo la ley de Medios con la que pensaba desencadenar su blitzkrieg contra el Grupo Clarín. No hay dudas de que el matrimonio presidencial ha puesto su mayor diligencia y todos sus esfuerzos en cumplir ese objetivo, pero lo cierto es que casi un año después no lo ha conseguido: no pudo llevar a la práctica la ley que le entregaron sus congresistas porque su vigencia quedó empantanada en distintos juzgados, ni logró con sus crecientes presiones sobre la Corte Suprema que ésta se pronunciara en rechazo de las medidas cautelares que impiden convertirla en acto. “No pusimos esta Corte para esto”, se sinceró el
Mientras el reloj y el calendario avanzan cruelmente hacia el fin del período presidencial, también otras ofensivas contra el Grupo Clarín fueron rechazadas.

Las batallas por la empresa Papel Prensa vienen terminando en frustraciones. Un mes atrás la presidente se disponía a intervenir la firma acusando a los accionistas privados (Clarín, La Nación y La Razón) de haberla comprado a los herederos de David Graiver con la complicidad de la tiranía militar y “en la mesa de torturas” (en palabras del canciller Héctor Timerman), pero los testimonios del hermano y la hija de David Graiver, así como del ex secretario de legales de Juan Perón, Gustavo Caraballo, desbarataron la operación.

En suma, el Poder Ejecutivo, centro del dispositivo institucional argentino se muestra impotente para cumplir con sus objetivos, inclusive contando con el instrumento legal provisto por aquel Congreso residualmente sometido a sus deseos. Ya le había demandado largas semanas el desplazamiento de Martín Redrado como presidente del Banco Central.

A la pérdida de poder del Ejecutivo hay que sumarle su notorio vaciamiento institucional: la Presidente despliega la amplia agenda de relaciones públicas que suelen asumir las figuras reales en las monarquías constitucionales, pero nadie ignora que “el jefe” es el que está en Olivos.

Aunque le cuesta conseguir sus objetivos, el Ejecutivo puede jugar al perro del hortelano y todavía impedir que el Congreso realice los propios. Desafía así con paralizar las iniciativas de un Legislativo que se le ha escapado de las manos apelando al poder constitucional de veto. Es cierto que del dicho al hecho hay mucho trecho: habría que ver si la Casa Rosada se atreve a vetar, por ejemplo, una ley como la que se ha prometido en el Congreso que efectivice el 82 por ciento móvil en las jubilaciones.

En cualquier caso, el kirchnerismo todavía tiene otros recursos para evitarle ese trance a la presidente; puede anestesiar al Legislativo operando sobre un Senado que cuenta con muchos miembros quejados del síndrome de Hamlet.
Un Poder Ejecutivo que no puede aplicar las leyes; un Congreso al que le cuesta producirlas y, last but not the least, una Corte que es desobedecida en sus fallos son las tres caras de la anemia institucional y retratan las impotencias de los tres poderes.

El gobernador Daniel Peralta, de Santa Cruz, bravea ante el máximo tribunal y adelanta que no acatará la acordada que le impuso la reposición en su cargo del ex Procurador Eduardo Sosa. También enfrenta al Congreso, que es el instrumento a través del cual la Corte quiere hacer cumplir el fallo. La Cámara de Diputados no encuentra aún el mecanismo para hacerlo. Cuando lo encuentre, habrá que ver si esos modos convencen al Senado.

¿Es que el gobernador de Santa Cruz se ha vuelto más poderoso que la Corte y el Congreso? No tanto: la provincia puede cacarearle a los Supremos, pero no puede pagar sus cuentas si no la ayuda la caja central. El Poder Ejecutivo nacional no tiene fuerza para ganarle a Clarín ni puede aplicar la Ley de Medios después de un año, pero todavía puede comandar por control remoto su refugio patagónico. Néstor Kirchner prometió estar junto a Peralta en un acto para enfrentar el fallo cortesano y los planes de los diputados para darle efectividad y desde la Casa Rosada, la presidente se ríe de la Corte que resiste sus presiones y del Congreso que ya no domina, prometiendo a Peralta “darle asilo” en Balcarce 50. ¿Asilo? Más vale no mentar la soga…

La licuación de los poderes es una hidra. Hasta Hugo Moyano, a quien se le atribuye una enorme “acumulación de poder”, se le empieza a quebrar la rama en la que se apoya. La última semana, la convocatoria a los homenajes a José Ignacio Rucci al cumplirse 37 años de su asesinato por activistas montoneros, mostró juntos a Gerónimo Momo Venegas y al jefe de la CGT Azul y Blanca, Luis Barrionuevo, que hasta ahora se mantenían separados aunque en convergencia dentro del Peronismo Federal. La fuerza que ellos dos agrupan, más la de los grandes sindicatos que responden al sello de los Gordos, estaría ya en condiciones de desplazar a Moyano de la conducción de la CGT, aunque esto tarde aún un tiempo en ocurrir. También esta semana se apartó del cuerpo que lidera Moyano el sindicato de la Alimentación.En la central sindical alternativa también hay fisuras y, como en la de Moyano, la línea de falla está en el respaldo prestado al gobierno K. El actual secretario general, Hugo Yasky, paga por ese apoyo con una probable derrota (los votos se terminan de contar, si se terminan, la emana próxima) y con un notorio desmoronamiento del affectio societatis en la cúpula de su organización.

Con este paisaje de centrifugación del poder y de impotencia de los Poderes, quizás antes de hacer vaticinios sobre candidaturas habría que empezar a preguntarse cómo y con qué recursos se podrán contener los conflictos que preocupan a los argentinos (inseguridad e inflación, para citar sólo dos), en qué condiciones se llegará a la fecha de la elección y con cuál fuerza y con que ideas se podrá reconstruir el poder que necesita la Argentina para servir a sus ciudadanos y existir protagónicamente en el mundo.

Yrigoyen decía que “todo taller de forja es como un mundo que se derrumba”. Pero, ojo: no todo barullo de derrumbe anuncia una forja.

18 sep. 2010

PANORAMA POLÍTICO SEMANAL

Taponamientos políticos y salud institucional
por Jorge Raventos


A una semana del episodio arterial padecido por Néstor Kirchner resulta seguramente ocioso reiterar lo que han comentado la mayoría de los medios sobre la salud del ex presidente.
La reducida cúpula oficialista decidió restar trascendencia a la afección y a la operación que había reclamado: “es como sacarse una muela”, minimizó el canciller Héctor Timmerman.
Para asordinar los efectos de la alarma del sábado las oficinas de prensa oficiales, que habitualmente se empeñan en difundir mensajes de simpatía de autoridades extranjeras, esta vez llegaron a silenciar los llamados amistosos recibidos de presidentes de la región. ¿Acaso Hugo Chávez, José Mujica o Lula, por citar sólo tres, se despreocuparon ante la internación de urgencia del titular de Unasur?

A su manera, el diputado nacional kirchnerista Ariel Pasini indicó los temores profundos que motorizan esa discreción minimalista al criticar al intendente de La Plata, Pablo Bruera: lo acusó de “irresponsabilidad” por hablar con preocupación de la salud de Kirchner para –puntualizó- “instalar en el imaginario de toda nuestra sociedad la idea de un Kirchner enfermo y débil que no puede gobernar”.

Sobre la seriedad de la dolencia del ex presidente es preferible atender a un médico antes que a un parlamentario oficialista. Un ex cardiólogo (como su padre) de Juan Perón, el doctor Pedro Cossio, vio el tema así: “es el segundo evento vascular agudo padecido en siete meses, lo que sugiere la presencia de un stress fuera de lo común y crónico en el paciente, asociado a la existencia de enfermedad en más de un territorio vascular de su cuerpo, por lo que si no adopta un modo de vida apropiado a su situación, corre el riesgo de tener nuevos sobresaltos.”

Néstor Kirchner dejó el sanatorio Los Arcos el domingo 12 varias horas antes de las establecidas en alta médica; ateniéndose al guión político preestablecido, habló con la prensa al salir y resumió: “Estoy perfecto”. La tarde siguiente se presentó en el Luna Park y, aunque cedió el rol de orador principal a su mujer, se exhibió presidiendo el acto que congregó a diversas tribus de catecúmenos kirchneristas.

El incidente arterial agregó confusión a las filas oficiales, ya alborotadas por la falla geológica abierta en el PJ bonaerense con los disparos de Kirchner contra el sistema político territorial y contra el gobernador Scioli. Que aquellos disparos no fueron un rayo en cielo sereno, sino que constituyen línea que baja desde Olivos lo prueba la frase que se permitió uno de los oradores de semifondo del acto del Luna Park, Andrés Larroque de la agrupación La Cámpora (tutelada por Kirchner junior, Máximo): "¡Les vamos a traer dolores de cabezas a los intendentes! ¡Que se la banquen!".

A esa altura (habían pasado cinco días desde el estrepitoso acto de La Boca), Daniel Scioli ya había recibido llamados solidarios de una legión de intendentes del conurbano y de dirigentes del PJ bonaerense, algunos habían expresado su solidaridad a través de los medios, a veces off the record y otras con nombre y apellido. El gobernador mantuvo una prudente actitud de discreción frente al incidente y procuró subrayar con sus gestos que seguía atado a su lema de darle prioridad al trabajo por la provincia. No se privó, eso sí, de mostrar que los ataques no intimidaban su autonomía: se fotografió con el platense Bruera (ya incorporado al Index de Olivos) en un acto irreprochable y asistió a un festejo de la editorial Perfil, donde se fotografió, sonriente, con Mauricio Macri. Gesto decisivo: eligió para ofrecer su primera entrevista después de los hechos de La Boca un programa del demonizado canal Todo Noticias conducido por el jefe de la sección política de Clarín. Podría aplicarse a Scioli aquel consejo que Néstor Kirchner les dio a los empresarios españoles en su primera visita a Madrid: “Fíjense en lo que hago, más que en lo que digo”.

En cualquier caso, Scioli también puso varias cosas en idioma español: aclaró que se fotografiaba con opositores porque respetaba “la convivencia democrática”; para los que le piden que sea “más fuerte” en sus respuestas, explicó que “esto no es cosa de hacerse el guapo”, ya que él tiene “la responsabilidad de cuidar la provincia”. Y, para quien quisiera tomar el mensaje, señaló que las elecciones internas son muy importantes para la salud de los partidos políticos y de la democracia. Los silencios también hacen a la música: gambeteó en ese reportaje (con el siempre conveniente argumento de que esta es todavía hora de priorizar la gestión) una definición acerca de si él va a competir por la candidatura a gobernador.

¿Podría Scioli aspirar a otra candidatura? Se sabe que en Olivos hasta hace unas semanas imaginaban colocarlo como candidato del oficialismo a la vicepresidencia. Se sabe también que Scioli ya ha rechazado ese destino. Por eso, hasta hace algunos días, la consigna de resistencia del sciolismo era la lucha por la candidatura a la reelección. Desde el jueves 9 (y mucho más desde la noche del sábado 11) la figura de Scioli ha pasado a ser ponderada por un sector del sistema territorial bonaerense como la de un potencial candidato a la presidencia.

“Hasta el sábado parecía obvio e inmodificable que Néstor sería el candidato a la presidencia –señaló un pensador de esa galaxia provincial-; nuestra prioridad consistía en defendernos de la invasión de Moyano y de las listas colectoras que alienta Kirchner desde Olivos. Pero ahora la salud de él pone un reparo fuerte. Toda la discusión sobre la efigie de Cristina en los carteles de De Vido es un anticipo de que la preparan a ella para suplantar a Néstor en la candidatura presidencial. ¡Es una locura! Néstor por lo menos aporta un factor de liderazgo. Si él no va a ser, ¿por qué vamos a desperdiciar la figura de Daniel que está por encima de los mejor ubicados de la oposición?”

En La Plata no ignoran este tipo de razonamientos, pero no los alientan. La filosofía sigue siendo: esta no es hora de candidaturas, sino de gestión. Que es como decir: por ahora, las uvas están verdes.

Tampoco en Olivos desconocen aquella línea de pensamiento. En rigor, hay una predisposición a imaginarla aún antes de que llegue a expresarse y eso explica el ataque (y la descripción abatida) que Kirchner evacuó en aquel acto de La Boca. Son todas señales de un debilitamiento que ahora conecta lo político y lo biológico.

Las malas nuevas nunca llegan solas. La enfermedad y la crisis interna se combinan estos días con frentes abiertos en lo institucional y en las relaciones exteriores, mientras continúan desplegándose en segundo plano las operaciones de la guerra de los medios, la madre de todas las batallas.

El primer domingo de julio apuntábamos en este espacio que la decisión de la presidenta de emitir un decreto de necesidad y urgencia para crear el ministerio de Turismo después de un fallo de la Corte Suprema que instaba al Ejecutivo a no dictar ese tipo de decretos discrecionalmente parecía un desafío al máximo Tribunal. Y agregábamos: “si bien se mira, en caso de querer responder al reto del ejecutivo, la Corte tiene en sus manos varios asuntos de peso. Uno en el que inclusive puede considerarse que el desafío es mayor es el caso de la provincia de Santa Cruz (…) la Corte, con la firma de Ricardo Lorenzetti, Elena Highton de Nolasco, Carlos Fayt, Juan Carlos Maqueda, Raúl Zaffaroni y Carmen Argibay ordenó restablecer en su cargo al ex Procurador General de aquella provincia, Eduardo Sosa, a quien había separado de sus funciones el entonces gobernador provincial Néstor Kirchner en 1995. La orden fue dirigida al gobernador actual, Daniel Peralta, y tenía un plazo de cumplimiento de 30 días, bajo apercibimiento de sanciones penales (…)la orden de la Corte no ha sido cumplida, lo que sin duda resiente la imagen de la máxima autoridad del Poder Judicial”.

Finalmente, la Corte actuó esta semana, después de exhibir casi un año de paciencia ante el incumplimiento del gobernador. Ha derivado a la Justicia Penal federal el desacato del mandatario y ha derivado al Congreso la situación institucional: hacer cumplir el mandato del Tribunal Supremo. Mientras en el Congreso se analizan distintas vías para reponer en su puesto al Procurador Eduardo Sosa, como ordenó el fallo, desde las más intervencionistas (intervenir la provincia) hasta las menos (la propuesta radical de un mero acto, casi instantáneo, de intervención, que empieza y concluye con la reposición del funcionario exhado por Kirchner quince años atrás), el Poder ejecutivo ha tomado partido por Peralta y su desacato. El Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, ha declarado que la sentencia es “de cumplimiento imposible” y calificó de “intento de golpe de Estado” y de “burrada” las vías que estudia el Congreso para que Santa Cruz actúe de acuerdo a lo que la Corte ordenó.
“No podemos dejar que los fallos de la Corte no se cumplan”, dijo por su parte una de los ministros del tribunal, Carmen Argibay. “No es golpe de Estado”, agregó.
Néstor Kirchner y el gobernador Peralta preparan, en tanto, un acto en Río Gallegos para exhibir su oposición a la sentencia y su resistencia al cumplimiento. Peralta pinta el intento de hacer cumplir el fallo de la Justicia como “una invasión”.

En suma, crece un conflicto de poderes que enfrenta, en principio, al Congreso y la Corte Suprema con el Ejecutivo de Santa Cruz y el Poder Ejecutivo nacional. El oficialismo está muy enojado con la Corte. El estrés de Néstor Kirchner se incrementa notablemente por su descontento con el Tribunal, al que reprocha (lo hizo también la Presidente en el Luna Park, aunque adelantó que hablaba como militante y no como mandataria) que no le facilite las operaciones en su guerra contra Papel Prensa y por la Ley de Medios. Para colmo, otro fallo de la máxima instancia –el que ha ordenado la extradición a Chile, para ser juzgado por asesinato, del ex guerrillero Galvarino Apablaza- desnuda una situación irregular que el gobierno prefería mantener en un discreto limbo: ahora, para cumplir con sus aliados del paleoprogresismo y sustraer al ex guerrillero de la Justicia chilena debe otorgarle asilo con el status de perseguido político, contrariando así a su propio Procurador e incumpliendo en la relación con el gobierno democrático trasandino.

En su debilidad política y metapolítica, el oficialismo tensa los conflictos y se mete en honduras. En un libro de reciente aparición - Juicio Político Al Presidente y Nueva Inestabilidad Política en América Latina, de Aníbal Pérez-Liñán- se analizan los riesgos actuales para la gobernabilidad en el continente y allí se observa que el conflicto de poderes y el aislamiento de los titulares del Ejecutivo de la opinión pública (a menudo acompañado por un enfrentamiento con los medios) se han vuelto los principales riesgos para su continuidad y a menudo han incentivado a las autoridades centrales a desatar crisis mayores.

11 sep. 2010

PANORAMA POLÍTICO SEMANAL

Pronósticos de Laclau, diagnóstico de Kirchner
por Jorge Raventos


Un mes atrás, en esta columna apuntábamos que, mientras “la oposición debate vivamente en público, en el oficialismo por ahora se discute clandestinamente. Pero en ambos campos los tiempos se aceleran”. Si bien es cierto que, en general, en el oficialismo la procesión va por dentro, de pronto de ese universo hermético emergen algunas jaculatorias que sorprenden a los profanos. El ex abrupto que Néstor Kirchner disparó a quemarropa el último jueves en un acto en La Boca no sólo tomó desprevenidos a los ajenos, sino también a la mayoría de los propios, en primer lugar al gobernador bonaerense.

Daniel Scioli no esperaba que Kirchner le reclamara en público (y con el vivo aplauso de los kirchneristas más entusiastas) que “no tenga miedo” y que “ diga quien le ata las manos para no solucionar la inseguridad en provincia”. Kirchner sí sabía lo que iba a hacer: su discurso había sido concebido como una advertencia para la propia tropa en el marco de la guerra en que se ha empeñado contra el Grupo Clarín que, como señaló en Página 12 un intelectual orgánico del oficialismo, Horacio Verbitsky, constituye el tema excluyente “que puede ordenar el escenario político que se proyecta hacia la renovación presidencial del año próximo”.

Kirchner lanzó sus mandobles vengativos en una reunión en la que estaba presente la crema del poder territorial bonaerense, desde el gobernador a la mayoría de los intendentes del conurbano. “Aplaudan ahora –les aconsejó al inicio del acto- porque no sé si van a tener ganas de aplaudir al final”. La advertencia no aludía a los previsibles ataques que en su discurso lanzaría contra Clarín, contra los empresarios o contra Macri. Ni siquiera a los golpes contra los jueces o a las admoniciones dirigidas a la Corte Suprema. El se adelantaba a las referencias que haría sobre una propia tropa que no lo conforma y de la que desconfía hasta cuando duerme.

Así, se quejó de que “a los diputados les tiemblan las rodillas y otras cosas” por el enfrentamiento con los medios. Y para que no quedaran dudas de que no les hablaba a los opositores, sino a los oficialistas, reclamó “coraje, tengan coraje porque existe un nuevo amanecer. No dejen sola a la presidenta. No hay que mirar al costado”.

¡Qué revelador! El discurso de Kirchner en La Boca ha sido analizado por los medios en tanto ácida catilinaria pero debería ser leído, más bien, como un diagnóstico sobre el oficialismo tal como su jefe lo observa desde el laboratorio de Olivos: fuerzas que tiritan de miedo ante el futuro que entrevén, que abandonan a sus comandantes y se muestran más predispuestas a la fuga que a la guerra a la que quiere conducirlos su estratega.

Ciertamente, Kirchner está furioso porque comprende que existe en su sector una notable “fatiga de los materiales”, y una creciente resistencia a sus dictados. Los jefes territoriales que escucharon atónitos su discurso de La Boca vienen avisando que hay decisiones (y planes) del estratega de Olivos que ellos no comparten. Por cierto, la mayoría de ellos no estaba de acuerdo con el aterrizaje de Hugo Moyano en la cabecera del justicialismo bonaerense y esperaban que Kirchner lo detuviera. Se dieron cuenta de que el esposo de la Presidente no está en condiciones de frenar a Moyano. El jefe de la CGT no es ya un oficial dependiente del comando de Kirchner sino, en todo caso, el comandante de un ejército autónomo que el kirchnerismo tiene como aliado. (Nota al pie: si bien se mira, el oficialismo ya no controla ningún sector significativo del movimiento sindical: la única corriente que le responde con algún automatismo es al sector kirchnerista de la CTA que tiene como referente a Hugo Yaski., mientras las 62 Organizaciones peronistas -con Gerónimo Venegas al frente- y la CGT Azul y Blanca de Luis Barrionuevo se enrolan abiertamente en el Peronismo Federal, junto a Eduardo Duhalde).

La estructura territorial bonaerense no acompaña la guerra de Kirchner contra lo que él llama “la dictadura mediática”. Los jefes territoriales son concientes de que esa pelea contra los medios es un nuevo elemento irritativo que la familia presidencial introduce en las relaciones con las clases medias, que constituyen partes significativas de los electorados locales indispensables para gobernar sus distritos. Muy pocos intendentes se hicieron ver por la Casa Rosada el martes 24 de agosto, cuando la Presidente consagró el informe de Guillermo Moreno sobre Papel Prensa, aunque debió retroceder en las medidas que pensaba anunciar contra sus accionistas privados. En términos de Kirchner, también a esos jefes territoriales, quizás, “les temblaron las piernas”.

Señalábamos aquí a principios de agosto : “No son pocos los dirigentes del PJ – Frente para la Victoria (particularmente en el distrito bonaerense) que están convencidos de que las aventuras bélicas de Kirchner llevan a su fuerza al desastre. Ellos no consumen encuestas amañadas y saben que el dilema de ‘pingüino o pingüina’ con el que desde Olivos se pretende acotar el debate interno no detiene la sangría. Esos dirigentes están meditando sobre las mejores formas de eludir lo que, de prolongarse, estiman como un destino aciago”.


Pero además los intendentes del PJ están inquietos porque Kirchner quiere facilitar en el distrito bonaerense la existencia de “listas colectoras” para los cargos provinciales (gobernador, legisladores, intendentes, concejales, etc.), no en la grilla de puestos nacionales (presidente y vice, diputados y senadores). Olivos insistió en su momento en incluir en la ley provincial (14.086) que estableció para el distrito las elecciones primarias abiertas, obligatorias y simultáneas, el artículo que lleva el número 8 y dictamina que “los órganos electorales partidarios son los que autorizan cómo se adhieren las boletas en caso de que hubiere listas única para una categoría de candidatos y pluralidad en otras”.

Con Moyano en la cabecera del PJ provincial, Kirchner buscará hacer aprobar las colectoras, con las que él espera sumar a su candidatura nacional votos provenientes de sus aliados del sedicente progresismo. Los jefes territoriales lo miran desde la perspectiva de sus municipios: con las listas colectoras muchos adversarios locales sacarán patente para competir por las intendencias y adquirirán bancas municipales que les sustraerán a ellos; la gobernabilidad de sus distritos se volverá imposible.

Si a todos esos elementos se suma el hecho de que la imagen positiva de Néstor Kirchner mida en la provincia 15 puntos menos que la de Daniel Scioli, pueden entenderse mejor los motivos por los cuales buena parte de los jefes territoriales prefiere tratar con el gobernador (y juzga muy críticamente la suelta de candidaturas oficialistas a la que Kirchner se dedicó en las últimas semanas, desde Aníbal Fernández a Amado Boudou) y las razones por las cuales a Kirchner se lo detecta suspicaz, desconfiado e irascible.

El estratega de Olivos es menos impreciso en sus análisis que su ideólogo favorito, el historiador y politólogo Ernesto Laclau. Quizás su extenso exilio académico en Inglaterra es el que llevó a Laclau a estimar que , “en resumen, tal como va la cosa hasta ahora, creo que las chances del kirchnerismo son considerablemente mejores que hace un año (…) la posibilidad de que Kirchner obtenga el 40,1 por ciento de los votos en la primera vuelta y que tenga una distancia de más de diez puntos del candidato que lo siga son bastantes altas”. Defina “bastante”, doctor Laclau. Defina “considerablemente mejores”.

Ajeno al rigor universitario de su pensador tanto como a las cifras voluntariosas de sus encuestadores, Kirchner ve la realidad con su aguda mirada de estratega: tiene una guerra decisiva por delante –a todo o nada, como a él le gusta- y a sus tropas les tiemblan los huesos y quieren mirar para otro lado; necesita una ayudita judicial y justo en ese momento se empiezan a verificar nuevos equilibrios en el Consejo de la Magistratura. “Tengan coraje porque existe un nuevo amanecer”, predica. Pero mira alrededor y ve que su auditorio se ha encogido.

Defina “bastante”, doctor Laclau.

4 sep. 2010

PANORAMA POLÍTICO SEMANAL

La última guerra de Kirchner
por Jorge Raventos


Con rigor de entomóloga, Elisa Carrió analizó esta semana la situación política: “Hay muchos que están discutiendo candidaturas para el 2011, pero ahora mismo, este año, se está disputando el poder, porque Néstor Kirchner adelantó esa pelea”.
Parece cierto, en efecto, que el poder se juega en un período anterior al del comicio, inclusive antes de las llamadas elecciones primarias, que están agendadas para agosto del año próximo.

El gobierno que capitanea Néstor Kirchner y preside su señora esposa decidió adelantar los tiempos poco después de la derrota ante el campo en 2008 y de la caída electoral de junio de 2009, tras haber digerido esos reveses y olvidado un primer impulso renunciante que se discutió ardorosamente en Olivos.

El oficialismo se dispuso a apropiarse de todos los recursos posibles para asegurarse el control de la situación durante los dos últimos años del período de Cristina Kirchner; puso a sus bloques legislativos a trabajar a marcha forzada mientras aún mantenían –hasta diciembre de aquel año - la hegemonía en el Congreso y se preparó para hacer uso de allí en más de los decretos de necesidad y urgencia y del veto presidencial; se ocupó de acomodar los expedientes judiciales más preocupantes e inició su tercera gran guerra. La guerra por el control de la comunicación.

La primera –“la madre de todas las batallas”- había consistido, durante la anterior presidencia del matrimonio, en enfrentar al hombre que lo había ayudado a llegar a la Casa Rosada –Eduardo Duhalde- y disciplinar desde Balcarce 50 al PJ bonaerense y su densa red de jefes territoriales. Montado sobre el apoyo de la opinión pública, que lo acompañaba en aquellos tiempos, Kirchner consiguió aquel objetivo, así el éxito haya sido temporario (algo que suele ocurrir con los éxitos).

La segunda guerra del matrimonio Kirchner fue la guerra con el campo. Sobrevino inmediatamente después del triunfo del Frente para la Victoria en las presidenciales de 2007. La señora de Kirchner sucedía a su marido y vendría a expresar – como sugería la propaganda oficial- una suerte de “kirchnerismo con rostro humano”, el mismo producto de antes en un envase más adornado y con un mercadeo más atento a los gustos y formalidades modernos: más institucional.

Si bien se mira, aquel triunfo ya llevaba en su interior un mensaje ominoso: la señora había sido derrotada en todas las ciudades grandes y medianas del país, en algunas de ellas por paliza. La opinión pública –es decir: las clases medias urbanas, en primer lugar las de Buenos Aires con los municipios del primer cordón, las de Córdoba, Rosario, Santa Fé, Mar del Plata, Bahía Blanca y así en lista- tomabna distancia en relación al acompañamiento con el que había premiado al kirchnerismo temprano.

En poco tiempo el gobierno se encargó de confirmar ese distanciamiento con hechos como el de la valija venezolana y no tardó en engrosar las legiones de alejados con otros sectores: con la batalla por la Resolución 125 el gobierno no sólo enfrentó a la cadena de producción agroindustrial (la más competitiva del país), sino también a las provincias, la voracidad recaudatoria basada en un centralismo extremo reanimó y actualizó el federalismo que está en el fondo de la constitución argentina como comunidad política.

En esa segunda guerra el gobierno no perdió únicamente la votación parlamentaria que el vicepresidente Cobos zanjó con su voto “no positivo”, con ella refirmó el divorcio de las clases medias urbanas y le sumó el de los sectores rurales. Diseñó así encrucijada cruel del cuarto oscuro en la que, en junio, la boleta bonaerense del Frente para la Victoria que encabezó el mismísimo Néstor Kirchner cayó derrotada, mientras el oficialismo perdía su mayoría en el Congreso.

Después de la derrota de la resolución 125, Kirchner comprendió que el aislamiento al que habían llegado sus fuerzas no tardaría en manifestarse internamente como centrifugación y tendencia a la diáspora. Por eso quiso adelantar las elecciones de 2009, por eso supo que tenía que arriesgar él su figura y por eso, para cortar la retirada de sus propias tropas, forzó a muchos jefes territoriales a compartir su suerte con aquellas “candidaturas testimoniales” acatadas pero sordamente resistidas.

Ante la caída electoral, se propuso duplicar la apuesta. Atribuyó sus caídas políticas a la subsistencia de “poderes corporativos” asociados a una “dictadura mediática”, culpable a su entender de que la sociedad resistiera sus mensajes, sus medidas y sus buenas intenciones. La llamada “ley de medios” y una batería de medidas convergentes fueron lanzadas para abatir a ese enemigo, corporizado emblemáticamente en el Grupo Clarín. Si algunos de esas medidas tuvieron como coartada la “democratización de los mensajes” o el “acceso de todo al mundo a la información” (programa Fútbol para Todos), nadie podía engañarse de que esos argumentos eran apenas un maquillaje para justificar la guerra. Hubo otros argumentos con los que el gobierno fue aún más lejos: utilizó la bandera de los derechos humanos –y el coro de varias organizaciones que alcanzaron prestigio en el pasado y desde hace algunos años se han convertido en colaterales bien financiadas del oficialismo- para su guerra. Primero en un acoso sobre la familia de la titular del diario Clarín que debía ser coronado por un informe del Banco de Datos Genéticos…que no se produjo. Más tarde, en una ofensiva sobre la empresa Papel Prensa apoyada en testimonios no sólo dudosos, sino ampliamente refutados, tendientes a revisar la compra de esa empresa (34 años atrás) utilizando para ello la imprescriptibilidad atribuida a los crímenes de lesa humanidad.

Que el gobierno está dispuesto a quemar las naves en esta guerra lo demuestra, por caso, el hecho de que después de las notorias refutaciones a la operación oficial que ofrecieron Isidoro Graiver, Gustavo Caraballo y hasta la propia Norma Papaleo
-que el gobierno presenta como columna testimonial de su ofensiva- la señora de Kirchner insistió en la incriminación a los propietarios privados de Papel Prensa, en una toma de posición unilateral y una parcialidad anterior a la palabra de la Justicia. La presidente Kirchner (y los voceros oficiales que le hacen coro) olvidan el principio jurídico occidental de que toda persona es inocente mientras no se pruebe su culpabilidad ante la Justicia.

Hasta agudos voceros del oficialismo, como el periodista y líder del CELS, Horacio Verbitski, han defenestrado el informe oficial sobre Papel Prensa (“escrito con guantes de box”) y descartan que la operación de compraventa de 1976 pueda ser asociada con crímenes de lesa humanidad.

Pero la presidente insiste en su ofensiva y, además, ha decidido reglamentar la ley de medios, pasando por alto, digamos, el hecho de que la aplicación de esa norma está suspendida por la Justicia. ¿Se trata de un nuevo desafíoal Poder Judicial?

El estratega de esta y las anteriores batallas es, claro está, Néstor Kirchner. A juzgar por los resultados de las que viene librando desde 2008 (antes aún, desde 2006 si se toma como primer hito la derrota del kirchnerismo aquel año en el plebiscito misionero por la reelección indefinida) podría decirse de él que es un gran organizador de derrotas.

No son pocos los dirigentes del PJ – Frente para la Victoria ( particularmente en el distrito bonaerense) que están convencidos de que las aventuras bélicas de Kirchner llevan a su fuerza al desastre. Ellos no consumen encuestas amañadas y saben que el dilema de “pingüino o pingüina” con el que desde Olivos se pretende acotar el debate interno no detiene la sangría. Esos dirigentes están meditando sobre las mejores formas de eludir lo que, de prolongarse, estiman como un destino aciago.

Junto con la suerte electoral que impondrá a su propia fuerza, la última guerra de Kirchner está erosionando gravemente la plataforma política basada en el tema de los derechos humanos sobre la que él y otras fuerzas se apoyaban. A la luz de los abusos kirchneristas en la argumentación sobre estos asuntos para sus propios fines y en relación con dudosas cuestiones patrimoniales, empieza a insinuarse un debate sobre los usos de esa temática, que se han concentrado en la condena de una de las fuerzas que actuó en los años 70 y ha dejado en un cono de sombra a la otra. La discusión sobre el dinero de Graiver conectado a la propiedad de Papel Prensa ha puesto sobre la mesa el hecho de que el malogrado banquero operaba dinero de secuestros realizados por organizaciones armadas de izquierda.

La brecha abierta por la última guerra de Kirchner quizás esté inaugurando una etapa de discusión y documentación más equilibrada y menos parcial que la que el país ha escuchado y consumido durante mucho tiempo. Si así fuera, sería bueno para la Argentina. Probablemente no lo sea para el círculo K.

En cualquier caso, tal debate está íntimamente ligado a esa disputa por el poder que, como ha dicho Carrió, se está librando ya mismo porque Kirchner así lo ha decidido.

CONTENIDO

PANORAMA POLÍTICO SEMANAL
por Jorge Raventos
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ANESTESIA SIN CIRUGÍA
por Diana Ferraro

PRODUCCIÓN Y CONSUMO: UN DILEMA ARGENTINO
por Víctor E. Lapegna

2011: ¿Y AHORA QUÉ?
por Diana Ferraro

UNA LECTURA DE LA BATALLA DE VILLA SOLDATI
por Victor E.Lapegna

LA MALA VIDA
por Claudio Chaves

LA RESTAURACIÓN LIBERAL
por Diana Ferraro

A GRANDES MENTIRAS, GRANDES VERDADES
por Diana Ferraro

LA MUERTE DE KIRCHNER PRIVA AL GOBIERNO DE SU VIGA MAESTRA
por Jorge Raventos

LA UNIFICACIÓN DEL PERONISMO
por Diana Ferraro

RETENCIONES: NO A LA SEGMENTACIÓN
por Gabriel Vénica

EL TIEMPO DE LOS POROTOS
por Diana Ferraro

KIRCHNER: CAPITALISMO DE AMIGOS Y PARTIDO DEL ESTADO
por Pascual Albanese

EL PERONISMO LIBERAL Y MAURICIO MACRI
por Diana Ferraro


ARGENTINA EN LA ECONOMIA GLOBAL - I y II
por Domingo Cavallo


EL PERONISMO LIBERAL Y EL DERECHO DE FAMILIA
por Diana Ferraro

EL DESFILADERO
por Diana Ferraro

HUMOR
por Enrique Breccia


ANOTACIONES SOBRE LOS CAMBIOS EN EL AGRO ARGENTINO (DE ANCHORENA A GROBOCOPATEL)
por Daniel V. González

EL DISCURSO SIN CANDIDATO
por Diana Ferraro

LA SECRETARÍA DE CULTURA Y EL RETROPROGRESISMO
por Claudio Chaves

DESCENTRALIZACIÓN: LA LLAVE DE LA NUEVA ECONOMÍA
por Diana Ferraro

LA V DE LA VENGANZA
por Claudio Chaves

ALGUNOS PROBLEMAS DEL POPULISMO
por Daniel V. González

PERONISMO PORTEÑO: PROPUESTA
por Victor Eduardo Lapegna

LA REVOLUCIÓN SIN NOMBRE
por Diana Ferraro

FEDERALISMO O POPULISMO
por Claudio Chaves

ELOGIO DE LA VERDAD
por Diana Ferraro

CONDUCCIÓN, CONDUCCIÓN
por Diana Ferraro

EN BUSCA DEL TIEMPO PERDIDO
por Claudio Chaves


LOS BOQUETEROS Y EL PERONISMO FEDERAL
por Diana Ferraro

QUÉ QUEDÓ DE LA VIEJA IZQUIERDA
por Claudio Chaves


EL CAPITAL POLÍTICO
por Diana Ferraro

LOS MOTORES DEL CAMBIO
CIPPEC

DINERO Y CRÉDITO
por Domingo Cavallo

RETENCIONES CERO
por Gabriel Vénica

LOS MOTORES DEL CAMBIO
Los Productores Autoconvocados

LA AGONÍA ARGENTINA
por Diana Ferraro

10 RAZONES FEDERALES PARA DECIRLE NO AL AUMENTO DE LOS IMPUESTOS
por Gabriel Vénica


EL CAPITAL DEL PUEBLO
por Diana Ferraro

EL PODER EJECUTIVO DESAFÍA LA LEGALIDAD
por el Senador Carlos Saul Menem

LA HOJA DE RUTA DEL PERONISMO LIBERAL
por Diana Ferraro

EL PERONISMO Y UN NUEVO BLOQUE HISTÓRICO
por Jorge Raventos


DOCUMENTO CONFEDERACIÓN DE AGRUPACIONES PERONISTAS PORTEÑAS

LA FUSIÓN PERONISTA-LIBERAL
por Diana Ferraro

EL LIBERALISMO Y LA CONSTRUCCIÓN DE PODER
por Jorge Raventos


CONSENSO PARA EL PROGRESO
por Domingo Cavallo

UNA REORGANIZACIÓN DEMOCRÁTICA DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS
por Víctor Eduardo Lapegna

LA PRUEBA HISTÓRICA DE UN FRAUDE INTELECTUAL
por Domingo Cavallo


A LA BÚSQUEDA DE UN NUEVO MODELO PRODUCTIVO Y DEL BIENESTAR
por Armando Caro Figueroa


LA POBREZA EN LA ARGENTINA Y COMO COMBATIRLA
por Víctor E. Lapegna


ES MEJOR SUBSIDIAR LA NUTRICIÓN
por Juan J. Llach y Sergio Britos

PRESENTACIÓN DE PERONISMO LIBRE
por Diana Ferraro


CONTACTO

Propuesta y Coordinación de Peronismo Libre:
Diana Ferraro
diana.ferraro@gmail.com

Colaboraciones:
Enviarlas a:
peronismolibre@gmail.com

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