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LA REVISTA DEL PERONISMO LIBERAL Colección Noviembre 2009- Febrero 2011

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5 feb. 2010

RETENCIONES CERO

por Gabriel Vénica
Grupo Autoconvocados


¿Por qué decimos no a las retenciones?

1.No existe más el beneficio del tipo de cambio alto.

El mismo gobierno reconoce que hoy el TC esta atrasado.

Y mientras existió la ventaja del tipo de cambio alto el campo también fue discriminado y perjudicado. Dicha ventaja favoreció a todos los exportadores y el agro fue el único que debió soportar retenciones cuantiosas como contrapartida a este supuesto beneficio del que gozaron todos los sectores. Por lo que las retenciones continuarían siendo inaceptables con o sin tipo de cambio alto.

2.Desapareció la ventaja de los altos precios internacionales y la supuesta renta extraordinaria

Los altos precios internacionales fueron junto con el tipo de cambio alto el principal argumento del discurso pro retenciones (hoy no existe renta extraordinaria, sino pérdida extraordinaria).

Es el sector más castigado con la actual crisis económica. No existe otro sector salvo el petrolero donde los precios internacionales hayan caído hasta un 50% (como ocurrió con varios precios agropecuarios).

3.La sequía, por su parte, ha generado pérdidas extraordinarias agravadas por la exacción sufrida en las buenas épocas.

El campo ha atravesado durante este año la peor sequía en 70 años, que generó pérdidas extraordinarias en una actividad de alto riesgo que tiene vedado tener “ganancias extraordinarias” que las compensen.1

A nadie se le ocurriría gravar a un comedor basándose solamente en los ingresos obtenidos en las horas pico; o a un hotel tomando como normal la ocupación durante temporada alta. En el agro las buenas épocas subsidian a las malas (a menos que el gobierno sólo considere a las buenas en su política impositiva).

4.Las "retenciones” atentan contra la letra y el espíritu de la Constitución nacional (la propiedad privada es inviolable y los impuestos no pueden ser confiscatorios)

Un impuesto que distraiga más del 35% de la renta es confiscatorio, según una larga tradición jurídica.2

Las retenciones constituyen un Ingreso Bruto del 30 o 35 % que resultaría intolerable para cualquier comercio o industria.

Huelga aclarar más allá de lo dicho “que sólo el Congreso puede legislar en materia de impuestos y derechos de exportación”, según lo establece claramente nuestra Constitución Nacional.

5.Las retenciones constituyen una injustificable “discriminación al sector agropecuario” en relación al resto de las actividades: El agro lo alcanzan “todos” los impuestos y además las “retenciones”.

Al agro lo alcanzan todos los impuestos que soportan las demás actividades (IVA, Ganancias, Inmobiliario Rural, Cheque, etc. Etc. Etc.)3.¿Por qué debe soportar impuestos adicionales que una inmensa cantidad de negocios menos riesgosos y más rentables no pagan o pagan en ínfima proporción?

Además, las demás actividades exportadoras gozan en Argentina del reintegro de los impuestos abonados durante el proceso productivo (Draw Back). Este reintegro y múltiples otros beneficios compensa largamente a otras actividades de las retenciones que abonan que no superan el 5%.

El resto del mundo no cobra retenciones y en buena parte subsidia a la actividad agropecuaria. El agro argentino no recibe ni uno ni otro beneficio.

Cabría recordar en este punto nuevamente a la Constitución Nacional que establece que las contribuciones serán establecidas por el congreso de manera “proporcional y equitativa” (art. 4) y “que la igualdad es la base del impuesto y de las cargas públicas” (art. 16).

6. Constituyen una injustificable “discriminación al interior”. Las retenciones son un impuesto que afecta a la principal fuente de riqueza y progreso del interior.

Es dinero que "se va" de nuestras Provincias, que no se gasta en nuestras "aldeas”, “colonias”, “parajes” “pueblos” y “localidades”.

Es dinero que implica menos facturación de Ingenieros Agrónomos, de Concesionarios y fábricas de maquinaria agrícola, de veterinarios, de comerciantes, de mecánicos de campo, de jóvenes profesionales que estaban volviendo para quedarse a sus pueblos, como habían dejado de hacerlo.

Sólo haber interiorizado el "sometimiento" nos puede dejar ciegos frente a este "saqueo" del interior...

Nuevamente ¿Por que nos parece irrisorio pensar en retenciones (o ingresos brutos) del 30% para actividades que son propias de las grandes concentraciones urbanas y toleramos como normales esas mismas retenciones que son la principal actividad económica de nuestras localidades?

7. Las retenciones (impuesto no coparticipable) destruyen el federalismo y promueven el centralismo unitario con el consiguiente clientelismo político y económico

Las retenciones disminuyen la base imponible para el impuesto a las ganancias (que sí es coparticipable) y acrecientan la fabulosa apropiaciòn de recursos del Ejecutivo Nacional (que hoy concentra el 75% % de la masa de impuestos quedando a las Provincias y Municipìos solo el 25% restante).

En la década de los 80 correspondía 55% para Pcias y Municipios y 45% para la Nación que se hacía cargo de innumerables escuelas y hospitales que hoy se han provincializado, además de casi 400 empresas públicas deficitarias.

8. Constituye una intervención "viciosa", no "virtuosa", del Estado.

Viciosa, porque significan continuar difiriendo riqueza de los sectores productivos a los sectores improductivos; de los agricultores a lo peor de la clase política.

El aparato “clientelizador” de la demagogia es voraz, insaciable.

Necesitará siempre más dinero para la próxima campaña y para la próxima y para la próxima. No se puede proponerle esta herramienta en ninguna de sus formas.

Este sistema de explotación del hombre por el hombre destruye las fuerzas productivas para someterlas a relaciones políticas y económicas donde la riqueza es transferida desde los que la generan a los que manejan los resortes del poder y de las leyes.

RETENCIONES CERO

¿Por qué decimos no a las retenciones “segmentadas”?


9. Porque aceptar retenciones segmentadas es convalidar las retenciones como instrumento.

Convalidar las retenciones (segmentadas o disminuidas pero no eliminadas) es seguir jugando con fuego.

Empezaron siendo un 10 % que pidió Duhalde para salir de una emergencia, fueron denostadas por Loustau en su libro, criticadas por kirchner en su campaña electoral y terminamos con un 45% móvil.

La “economía electoral de mercado” de la que somos rehenes es insaciable más allá de toda lógica.

Hace más de 50 años que sufrimos retenciones con el argumento de favorecer el desarrollo de la Industria y hoy la única industria genuinamente nacional (capitales, tecnología, investigación y desarrollo, partes, mano de obra y marcas) es la de la maquinaria agrícola que estaría infinitamente más desarrollada sin retenciones.

10. La justificación de las retenciones segmentadas debilita o destruye todos los argumentos que esgrimimos contra las retenciones en general. Preguntémosnos…

°¿El tipo de cambio ya no se encuentra sostenido por el Estado, los precios internacionales han caído a la mitad y la sequía produce pérdidas pavorosas?
Si esto es verdad para un productor chico también lo es para uno grande. Si no es verdad para uno grande será difícil sostener que sea verdad para uno chico.

°¿Un impuesto que grave más del 35% de la renta es confiscatorio?
Este principio constitucional es válido para todos o no es válido para nadie. Al proponer retenciones segmentadas se le da al gobierno una razón para ignorar este “limite” y avanzar sobre la propiedad, la renta y las garantías constitucionales. Destruimos nuevamente nuestro propio argumento.

°¿Atenta contra un Estado Federal que el Ejecutivo Nacional se apropie de un impuesto no coparticipable empobreciendo a las Provincias?

Si esto ocurre con un productor de 100 toneladas, con más razón ocurre con uno de 10.000. Las retenciones segmentadas invalidan este argumento y privan a las Provincias de contar con mayores bases recaudatorias para el impuesto a las ganancias (que sí es coparticipable).

°¿Las retenciones son discriminatorias porque gravan al sector agropecuario con impuestos que otros sectores no pagan…?
Son igualmente discriminatorias se trate de un productor grande o de uno chico. A menos que los industriales grandes tengan retenciones segmentadas, o que los comercios grandes (los híper) tengan ingresos brutos segmentados. Pero no los tienen.

°¿Las retenciones distraen dinero que de no ser confiscado se destinaría naturalmente a poner en movimiento el aparato productivo de las Provincias (maquinaria, servicios agronómicos, etc…)?
Este perjuicio al aparato productivo que las retenciones causan no distinguen entre productores grandes y chicos.

Fundamentar las retenciones segmentadas destruye casi todos los argumentos que tenemos para decirle “no para siempre” a las retenciones para los productores chicos…

Pero además…

11. Las retenciones segmentadas avalan un prejuicio histórico según el cual sólo se puede ser rico o grande en Bs. As. En cualquier otro lugar un rico es un “señor feudal”

Si el objetivo es “la igualdad”, “la distribución de la renta” o cualquier otra medida “prograsista” debiéramos comenzar por imponer retenciones segmentadas a actores económicos mucho más poderosos y concentrados que el más poderoso de los agropecuarios.

Así, por ejemplo, en la Industria automotriz, Gral. Motors pagaría 40% de retenciones y quien en un pequeño taller comience a fabricar un "símil rastrojero", no pagaría nada.

Carrefour o a Jumbo abonarían un Ingreso Bruto (equivalente a una retención) del 35% y el pequeño comercio estaría exento.

El Hotel K “Los Sauces” abonaría un 50% de su facturación y los pequeños hospedajes estarían dispensados.

Los Bancos pagarían tasas del 30 % mientras los usureros de barrio serían eximidos de las mismas.

Con retenciones o ingresos brutos segmentados para todos los sectores de la economía haríamos realidad el paraíso socialista con el que muchos añoran, mejorando esta mezcla de socialismo sin igualdad y capitalismo con privilegios que propone el dúo “ktrask”.

Si el objetivo es que el pez grande no se coma al pez chico, este criterio debiera aplicarse primero en aquellas actividades donde esto ocurre sin lugar a dudas.

Debiéramos comenzar por los hipermercados, por el negocio del juego, por las compañías aéreas, por la Industria Automotriz, la minería, y la pezca de escala, donde claramente el chico no puede competir con el grande.

Pero nunca podemos aceptar comenzar por el agro, que ha demostrado ser la actividad más atomizada, dinámica, variada y competitiva de la República Argentina.

Si el objetivo es intervenir en la economía existen otras prioridades. En este sentido son preocupantes varios fenómenos económicos acaecidos durante la era K. Entre otros ejemplos podemos citar al proceso de extranjerización de tierras (Benetton, Soros, etc.) y de las principales empresas nacionales (Edival, Acindar, Loma Negra, Quilmes, Cachamay, Pecom, etc.); el pase a manos extranjeras de más del 80% de la exportación de carne; la adquisición de 182.000 hectáreas en la Patagonia por parte del ultra K Lazaro Baez durante el 2008 (investigación del periodista Lanata); el desmonte imparable en Salta (realizado por la familia del Gobernador K Urtubey)…

Si el objetivo es que el que más gana más aporte, consideremos el impuesto a las ganancias, que además es coparticipable…

12. Las retenciones segmentadas no alcanzan para defender al pequeños productor contra el avance de los pulles de siembra:

Esto se logra con medidas positivas y virtuosas de apoyo al productor chico, como ocurre en Europa. No con medidas negativas (viciosas) de castigo al productor grande o a aquel que ha encontrado formas eficientes de asociación y organización.

Nadie trabaja, ni se esfuerza, ni busca ser más eficiente para "ser chico". Va contra la lógica del "homo economicus", contra el espíritu de la “burguesía” (pequeña o grande).

No se utiliza este criterio para fomentar al deporte, ni el arte, ni el desarrollo industrial ¿Porque debiera utilizárselo para el sector agropecuario?

Debemos asumir el compromiso de la promoción y defensa de una “agricultura hecha por agricultores”, de una “agricultura con rostro humano”.

Pero esto no se alcanzará con medidas negativas de desaliento a la asociación eficiente y la incorporación de capital, sino promoviendo positivamente la radicación de la gente en pequeñas localidades por medio de servicios, escuelas, hospitales y evitando que el dinero fluya de manos productivas a los bolsillos improductivos del aparato político/económico clientelizador y clientelizado.

Esto se logrará estimulando que pequeños productores (que con 30 o 40 hectáreas no podrán comprar nunca una sembradora o un fumigador), se asocien en cooperativas o constituyan ellos mismos un pull (o alguna otra forma asociativa si no nos gusta el nombre).

Las Cooperativas que se han extendido a lo largo y lo ancho del país han cumplido en parte la función de “pulles” de acopio, de comercialización, de compra de insumos y de exportación de su producción; más allá que sus funciones sociales exceden largamente a esta función económica.

Y muchos pulles han sido la ocasión de la permanencia del hombre de campo en su localidad; el cual, no pudiendo soportar solo, la tremenda inversión que requiere la agricultura moderna ha encontrado muchas veces una salida como “contratista” o “como prestador de servicios”.

Si nos preocupa frenar el avance del Capital Financiero (asociado a los Pulles) en la actividad agropecuaria, esto no se logra con retenciones. Esto se logra votando en contra de la ley de blanqueo de capitales4; y mejorando la legislación financiera relativa a los “fondos fiduciarios”.

Si queremos que los pulles inviertan en la localidad o que no encarezcan el arriendo, habrá mil medidas que podemos tomar para que esto ocurra. Y no precisamente distraer esos fondos que surgieron de la localidad para enviarlos al pull mayor administrado por Néstor K.

13. Las retenciones segmentadas son una invitación a la corrupción y a la “clientelización política” del hombre de campo.

Sobre todo si operan mediante devoluciones o compensaciones.

Fomentarían la corrupción del sector promoviendo el uso de testaferros y mil y un artimañas para achicar los volúmenes.

Y si operan mediante subsidios o compensaciones terminaría por clientelizar económica y políticamente al productor.

14. Las retenciones segmentadas hacen perder foco y fuerza estratégica al sector agropecuario en la actual coyuntura.

Un objetivo estratégico debe ser claro, sencillo, fácil de concretar y verbalizar.

Retenciones segmentadas… ¿Cuanto? ¿Cómo? ¿A quien? ¿Que pasa con las familias grandes que han unificado sus procesos administrativos? ¿Deberán volver a dividirse? ¿Es esto productivamente eficiente y conveniente? ¿Deberán frenar su voluntad de crecer y progresar?

¿Esta mal asociarse para achicar costos y gozar de los beneficios de la escala como en cualquier otra actividad?

Un objetivo estratégico eficaz une a la tropa.

Las retenciones segmentadas la dividen y la dividirán aún más cuando empecemos a discutir el cuánto, el a quién y el cómo.

15. Proponer retenciones segmentadas constituye un error que en Teoría de la negociación se conoce como “perder el ancla”:

En negociación hay que pedir lo más para conseguir al menos algo en el corto plazo, sin abandonar nunca el objetivo de máxima.

Es contraproducente plantear objetivos de mínima tales como: “segmentación”, “suspensión por 180 días”, “disminución de las retenciones…”, “movilidad”, “bandas” o “retenciones a cuenta de ganancias”.

De ser propuestos por el sector agropecuarios serán el mejor argumento para oponerse a su remoción en el futuro.

No aceptemos un trato discriminatorio.

No interioricemos prejuicios ajenos.

No condicionemos nuestro legítimo reclamo a la necesidad del Estado de encontrar financiación para sostener todo tipo de dislates administrativos, sobreprecios, corrupción y aventuras financieras insólitas que persiguen el objetivo de acrecentar una industria electoral que nos ha sometido al atraso y la decadencia..

No nos carguemos con culpas que sólo tienen razón de ser en mentes ignorantes, empastadas de ideología, divorciadas del mundo real, del trabajo y de la producción.

Quien desnuda un objetivo de mínima en el corto plazo, no alcanzará nunca su objetivo de máxima.

Retenciones cero y apertura total de las exportaciones deben ser nuestro lema.

Esto es lo que necesitamos.

Esto es lo que necesita un país cuyas principales ventajas comparativas y competitivas se encuentran en el sector agroindustrial.

Esto es lo que necesita un país cuya mejor calidad de vida se encuentra en los pequeños pueblos productivos del interior.

CONTENIDO

PANORAMA POLÍTICO SEMANAL
por Jorge Raventos
(click en la etiqueta para panoramas anteriores)

ANESTESIA SIN CIRUGÍA
por Diana Ferraro

PRODUCCIÓN Y CONSUMO: UN DILEMA ARGENTINO
por Víctor E. Lapegna

2011: ¿Y AHORA QUÉ?
por Diana Ferraro

UNA LECTURA DE LA BATALLA DE VILLA SOLDATI
por Victor E.Lapegna

LA MALA VIDA
por Claudio Chaves

LA RESTAURACIÓN LIBERAL
por Diana Ferraro

A GRANDES MENTIRAS, GRANDES VERDADES
por Diana Ferraro

LA MUERTE DE KIRCHNER PRIVA AL GOBIERNO DE SU VIGA MAESTRA
por Jorge Raventos

LA UNIFICACIÓN DEL PERONISMO
por Diana Ferraro

RETENCIONES: NO A LA SEGMENTACIÓN
por Gabriel Vénica

EL TIEMPO DE LOS POROTOS
por Diana Ferraro

KIRCHNER: CAPITALISMO DE AMIGOS Y PARTIDO DEL ESTADO
por Pascual Albanese

EL PERONISMO LIBERAL Y MAURICIO MACRI
por Diana Ferraro


ARGENTINA EN LA ECONOMIA GLOBAL - I y II
por Domingo Cavallo


EL PERONISMO LIBERAL Y EL DERECHO DE FAMILIA
por Diana Ferraro

EL DESFILADERO
por Diana Ferraro

HUMOR
por Enrique Breccia


ANOTACIONES SOBRE LOS CAMBIOS EN EL AGRO ARGENTINO (DE ANCHORENA A GROBOCOPATEL)
por Daniel V. González

EL DISCURSO SIN CANDIDATO
por Diana Ferraro

LA SECRETARÍA DE CULTURA Y EL RETROPROGRESISMO
por Claudio Chaves

DESCENTRALIZACIÓN: LA LLAVE DE LA NUEVA ECONOMÍA
por Diana Ferraro

LA V DE LA VENGANZA
por Claudio Chaves

ALGUNOS PROBLEMAS DEL POPULISMO
por Daniel V. González

PERONISMO PORTEÑO: PROPUESTA
por Victor Eduardo Lapegna

LA REVOLUCIÓN SIN NOMBRE
por Diana Ferraro

FEDERALISMO O POPULISMO
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ELOGIO DE LA VERDAD
por Diana Ferraro

CONDUCCIÓN, CONDUCCIÓN
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EN BUSCA DEL TIEMPO PERDIDO
por Claudio Chaves


LOS BOQUETEROS Y EL PERONISMO FEDERAL
por Diana Ferraro

QUÉ QUEDÓ DE LA VIEJA IZQUIERDA
por Claudio Chaves


EL CAPITAL POLÍTICO
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LOS MOTORES DEL CAMBIO
CIPPEC

DINERO Y CRÉDITO
por Domingo Cavallo

RETENCIONES CERO
por Gabriel Vénica

LOS MOTORES DEL CAMBIO
Los Productores Autoconvocados

LA AGONÍA ARGENTINA
por Diana Ferraro

10 RAZONES FEDERALES PARA DECIRLE NO AL AUMENTO DE LOS IMPUESTOS
por Gabriel Vénica


EL CAPITAL DEL PUEBLO
por Diana Ferraro

EL PODER EJECUTIVO DESAFÍA LA LEGALIDAD
por el Senador Carlos Saul Menem

LA HOJA DE RUTA DEL PERONISMO LIBERAL
por Diana Ferraro

EL PERONISMO Y UN NUEVO BLOQUE HISTÓRICO
por Jorge Raventos


DOCUMENTO CONFEDERACIÓN DE AGRUPACIONES PERONISTAS PORTEÑAS

LA FUSIÓN PERONISTA-LIBERAL
por Diana Ferraro

EL LIBERALISMO Y LA CONSTRUCCIÓN DE PODER
por Jorge Raventos


CONSENSO PARA EL PROGRESO
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UNA REORGANIZACIÓN DEMOCRÁTICA DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS
por Víctor Eduardo Lapegna

LA PRUEBA HISTÓRICA DE UN FRAUDE INTELECTUAL
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A LA BÚSQUEDA DE UN NUEVO MODELO PRODUCTIVO Y DEL BIENESTAR
por Armando Caro Figueroa


LA POBREZA EN LA ARGENTINA Y COMO COMBATIRLA
por Víctor E. Lapegna


ES MEJOR SUBSIDIAR LA NUTRICIÓN
por Juan J. Llach y Sergio Britos

PRESENTACIÓN DE PERONISMO LIBRE
por Diana Ferraro


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