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LA REVISTA DEL PERONISMO LIBERAL Colección Noviembre 2009- Febrero 2011

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24 jul. 2010

PANORAMA POLÍTICO SEMANAL

(El próximo panorama semanal se publicará el sábado 7 de agosto)

Instituciones y destituciones
por Jorge Raventos


Mauricio Macri, gobernador de la Ciudad Autónoma de Buenos aires, uno de los distritos más importantes de la Argentina, y candidato potencial a la presidencia del país en las elecciones del año próximo, ha decidido devolver abiertamente los golpes que, a su juicio, le viene lanzando Néstor Kirchner para eliminarlo tempranamente de esa competencia.

Parte sustancial de esos ataques -considera el jefe de gobierno porteño- es el procesamiento dictado por el juez federal Norberto Oyarbide, el mismo que, en tiempo record y eludiendo pasos procesales, absolvió al matrimonio presidencial de las imputaciones de enriquecimiento ilícito. Sin agregar argumentos a los ya expuestos por ese magistrado – que habían sido considerados “un mamarracho” inclusive por adversarios locales de Macri- la Cámara constituida por los jueces Jorge L. Ballestero, Eduardo Freiler y Eduardo Farah ratificó por unanimidad la sentencia de Oyarbide. Para un sector de los adversarios porteños del Jefe de Gobierno, un fallo insustentable, apoyado en conjeturas y en la ausencia de investigación de aspectos significativos puede convertirse en un instrumento correcto si lleva la firma de tres magistrados en lugar de uno. En la legislatura porteña conviven, más allá del Pro, 13 bloques (varios de ellos unipersonales). Muchos de esos adversarios quisieron, usar en beneficio propio la maniobra de erosión que Macri le atribuye a Kirchner y reclamaron de inmediato medidas. La mayoría de ellos coincidían en que el jefe de gobierno debía dejar su cargo (por licencia, renuncia o a través de juicio político) otros se contentaban con reclamar una comisión investigadora que lo mantuviera por meses en el banquillo de los acusados.

Ante una agresión conducida desde la jefatura kirchnerista destinada a aniquilarlo políticamente, Macri decidió una contraofensiva que hace blanco en la responsabilidad del propio Néstor Kirchner y que apela directamente a la opinión pública: reclama que la Justicia abra urgentemente la vía del juicio oral para defenderse ante el escrutinio de la sociedad y los medios de comunicación(y para hacer desfilar por el tribunal a los personajes que el juez Oyarbide se negó a convocar).

Macri se siente seguro para afrontar el juicio: la mismísima Elisa Carrió, que desde el comienzo de este capítulo lo trató con poca piedad, admite que los cargos con que se procesa al Jefe de Gobierno "no son pruebas suficientes para una condena, debe ser absuelto". Carrió también interpreta ahora (después de que Macri inició su firme respuesta) que el ataque contra el jefe de gobierno es “una jugada de sectores de la SIDE y de la Policía Federal”, aunque considera que esa maniobra “es usada pero no promovida por el Gobierno nacional“. ¿Habrá que suponer en este caso que operaciones de semejante envergadura se han desarrollado con autonomía del jefazo de Olivos? ¿Habrá que imaginar un comando independiente que por las suyas, sin control o mando superior, se dedica a conspirar contra un gobernador y propicia exitosamente fallos judiciales en su perjuicio? Esa sería la descripción descarnada de un cuadro de desgobierno y habría que extraer todas las conclusiones que esa situación reclamaría.

En el terreno local, Macri les pidió a sus legisladores que le promuevan el juicio político, para poner así en marcha una investigación que –porque ya ha habido antecedentes en el distrito- está institucionalmente ordenada en sus funciones, en sus objetivos y en sus plazos de funcionamiento. La jugada desconcertó a todos sus competidores y hasta los que horas antes anunciaban la perspectiva del juicio político pasaron a rechazarla. La Coalición Cívica estimó que Macri está “sobreactuando”. Elisa Carrió se preguntó: "¿En qué país del mundo se ve que los partidarios de un gobernante piden su destitución y la oposición se resiste?". En rigor, los partidarios de Macri piden el juicio político, no la destitución: ellos apuestan a que el juicio concluirá liberando al jefe de gobierno de los cargos que se le imputan.

El bumerán de la confrontación

Hubo un tiempo en que táctica de la confrontación y la polarización le daba buenos resultados a Kirchner. Sobre todo porque aquellos a quienes ponía en la situación de enemigo eran débiles o renunciaban a pelear. A partir del año 2006 ese fenómeno cambió de signo. El intento de polarizar en una situación local (el plebiscito misionero en el que su gobernador protegido, Carlos Rovira, se jugó a la reelección indefinida) terminó en una contundente derrota a manos del eclesiástico Joaquín Pigna, que le hizo frente. La polarización con el campo en 2008 encontró también un contrincante que no se desbandó, sino que dio pelea., Y la ganó en toda la línea. La victoria política del campo se reflejó en la victoria electoral de la oposición en 2009: Kirchner perdió el control del Congreso y empezaron a manifestarse fisuras en su frente interno, que pronto se tradujeron en renuncias, alejamientos y crisis.
La decisión de Macri de devolver los golpes surge probablemente del análisis de esos antecedentes: enfrentar los ataques de Kirchner es la manera de detenerlos y da réditos en el terreno político. Las encuestas que velozmente salieron a medir la repercusión de la actitud del jefe de gobierno le asignan un respaldo 6 puntos más alto que el que tenía una semana antes.

Si se observa la situación con una mirada sistémica, más allá de especulaciones facciosas, puede observarse que todo retroceso que se provoca a Kirchner –lo encabece quien lo encabece- es un espacio que gana el conjunto del arco opositor (sin excluir a esa oposición latente que todavía se mantiene dentro del campo del oficialismo, esperando el momento oportuno para evadirse).

El señor de Olivos no ignora que sobre su frente operan las poderosas fuerzas de la centrifugación. Lo paradójico reside en que él mismo es el principal motor de ese proceso. Cuando convoca a concejales de todo el país puenteando y asediando a jefes territoriales de cuya fidelidad duda, les confirma a muchos de ellos la vocación de fuga: es duro convivir con un jefe insaciable a la hora de su declinación.

Esas dudas sobre la confiabilidad ajena son las que impulsan a Kirchner a reconcentrarse en un círculo estrechísimo. En la última semana participó en un acto destinado al protagonismo de su hermana Alicia. “La está lanzando a una gobernación”, susurran a su lado. ¿Acaso está empezando a medir a Alicia Kirchner en la provincia de Buenos Aires? La duda carcome a muchos operadores de ese distrito. Mucho más desde que la presidente ha comenzado a insinuar su propia voluntad de reelección. Si Cristina vuelve a querer la presidencia, ¿a qué va a aspirar Néstor? “Tal vez a la provincia de Buenos Aires”, presumen los dizque conocedores de su pensamiento íntimo. Evidentemente la provincia de Buenos Aires es una espina en el corazón de Kirchner. Todavía no ha cerrado la herida de su derrota de hace un año en ese distrito. Y allí está una clave fundamental de la política argentina.

En Olivos se notificaron esta semana de que Kirchner no conseguirá meter en el corral de la interna del PJ al peronismo disidente. Eduardo Duhalde está proponiendo que el justicialismo anti-K haga su propia interna, pisando sobre un programa común y un compromiso de solidaridad interna. El sector cuenta con varios aspirantes a la presidencia, además de Duhalde: ya han manifestado su voluntad de competir Felipe Solá y Alberto Rodríguez Saa. Puede haber otros. Muchos aguardan aún una palabra de Carlos Reutemann.

Con el peronismo federal presentando su propia alternativa (seguramente en un frente con el Pro y otras fuerzas aliadas), el aislamiento kirchnerismo se habrá ampliado. La oposición panradical (UCR más Coalición Cívica más socialismo), el centroizquierda que simboliza Fernando Solanas y el Peronismo Federal le impedirán cumplir con la gran ilusión de alcanzar tantos votos como para no sólo salir primeros, sino para hacerlo en las condiciones que eviten una segunda vuelta.

Jueguito para la tribuna

Las especulaciones electorales sobre un comicio que está a más de un año de distancia, la cinchada con Macri y las operaciones de prensa que elaboran con perseverancia las usinas oficiales permiten en cualquier caso al oficialismo hacer tiempo y sustituir en la atención de los medios algunos temas muy molestos: las investigaciones sobre altos funcionarios (Jaime, De Vido, las embajadas paralelas, la causa de los remedios truchos, los aportes a la campaña electoral del Frente para la Victoria), los temas fuertes que analiza el Congreso (cambios en el Consejo de la Magistratura, reconocimiento del 82 por ciento a los jubilados, el fin de los superpoderes).

Entretanto se extiende lo que podría considerarse una señal creciente de acción directa y deterioro institucional. En Jujuy, Milagro Sala, una protegida del gobierno nacional, ocupa tierras por la fuerza y hace “justicia” por mano propia; en Bragado, provincia de Buenos Aires, se atenta contra silos-bolsa que contienen miles de toneladas de maíz y soja. La SIDE hace saber que no se dejará controlar por la Comisión Bicameral que tiene esa misión; el gobierno está aplicando de hecho la ley de medios que jurídicamente está suspendida por un fallo judicial. La Corte Suprema todavía no ha podido hacer que se cumpla su intimación a la provincia de Santa Cruz de que reponga al Procurador Eduardo Sosa en sus funciones. En fin, el eje de la institucionalidad remanente, la presidencia de la Nación, está, al menos parcialmente, desvirtuada por el ejercicio del paralelismo conyugal.

La reconstrucción de la institucionalidad es uno de los puntos que reclaman un acuerdo básico de las fuerzas políticas. Esta institucionalidad perforada por los ejercicios de poder de hecho es una de las causas principales de que la Argentina no pueda aprovechar en igual medida que sus vecinos el viento de cola que el mundo y la región le proporcionan.

El Informe Mundial de Inversiones 2010 de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) presentado esta semana señala que las perspectivas de entrada de la inversión extranjera directa en América Latina "están mejorando en 2010, pues la región está superando con relativa rapidez la crisis financiera y económica mundial". El informe indica que "al primer trimestre de 2010 los ingresos de capitales aumentaron un 20% respecto a igual período del año anterior.

Argentina, uno de los mayores productores de alimentos y biocombustibles del mundo no se beneficia de esa tendencia como debería. El país, que supo ser apenas años atrás el primer receptor de inversión extranjera del continente (y el segundo del mundo en relación con su población en 1997, detrás de China), hoy está quinto, detrás de Brasil, Chile, Colombia y Perú. Claro: el país esta ranqueado en el puesto 135 (entre 183) en la tabla de libertad económica, una medición que toma en cuenta desde regulaciones estatales y burocráticas hasta niveles de corrupción. En esa misma tabla, Chile está décimo.

Enfrentar los problemas institucionales del país (es decir: la necesidad de reconstruir las instituciones que está deterioradas o devastadas y defender las que estén vivas y con buena salud) requiere decisión y –sí- una pelea a todo o nada.

19 jul. 2010

EL PERONISMO LIBERAL Y MAURICIO MACRI

por Diana Ferraro

No hace falta mucho para provocar en los argentinos un gesto de espontánea solidaridad con Mauricio Macri: la infame persecución por parte de los Kirchner a través de la manipulación de la justicia sólo precisaba la reafirmación emocional de ver al Gobernador de la Ciudad de Buenos Aires negado y burlado por su propio padre, sonriente en las fotografías junto a la Presidenta y asegurando su lealtad a los enemigos de su hijo. Ambos gestos transforman a Mauricio en un niño dilecto del peronismo, que por naturaleza adopta a los huérfanos y a las víctimas de cualquier injusticia. El justicialismo es, también, justiciero.

La historia política es, sin embargo, otra, ya que Mauricio Macri es sólo uno de los muchos candidatos del peronismo alternativo a los Kirchner y como tal, sometido a la puja interna con otros aspirantes. Es deseable que estos candidatos sean solidarios con él en la ocasión, ya que como resulta evidente, la estrategia del kirchnerismo –el viejo y siempre útil divide y reinarás-- se basa en debilitar a esta única verdadera oposición dentro del espacio peronista. La fuerza combinada de Peronismo Federal, el PRO y demás aliados debe más bien moverse en conjunto y también, en pos de una mayor institucionalidad, asociarse en ocasiones puntuales al radicalismo para terminar con la permanente ilegalidad de procedimientos del Ejecutivo.

Desde el punto de vista del peronismo liberal o liberalismo peronista, lo que se advierte es un pelotón de aspirantes a fecundar la Argentina y permitir el renacimiento de una nación justa, libre y soberana. En el microscopio, podemos ver quienes presentan más fortaleza y aptitud para llegar a la meta, pero el camino es largo y accidentado. Como siempre, llegará el más resistente. De lo que podemos estar seguros es que la naturaleza movimientista y cohesionada -- en el sentido de apuntar hacia el mismo lugar de fecundidad-- del pelotón de candidatos, es lo suficientemente potente como para neutralizar los esfuerzos espermicidas del desesperado kirchnerismo, que olvida en sus cálculos la voluntad receptiva y necesitada de la Argentina. Es, finalmente, la naturaleza, cara visible de la realidad, la que se va a imponer como última verdad.

17 jul. 2010

PANORAMA POLÍTICO SEMANAL

La realidad lo acosa,
la oposición lo ayuda
por Jorge Raventos


Se sabe que para los voceros oficialistas los aspectos más negativos de la realidad (particularmente aquellos atribuidos a la acción o la inacción del gobierno) no existen: o son una mera “sensación” o responden a operaciones maliciosas difundidas por los enemigos del “modelo”. El jefe de gabinete Aníbal Fernández dictaminó en su momento que la inseguridad ciudadana es un mero espejismo y el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, entre cortes de luz, escasez de agua, inexistencia de garrafas económicas o interrupciones en el servicio de gas, reitera cada verano y cada invierno – también éste- que en materia de energía el país vive en el mejor de los mundos posibles y que hablar de crisis energética es un delirio o una confabulación. La sociedad ya ha aprendido a interpretar esos juicios y esas informaciones. Miles de hogares padeciendo las temperaturas más bajas de las últimas décadas y empresas con la energía interrumpida pese a que pagan tarifas más altas para garantizar una provisión sin cortes seguramente tienen algunas frases que agregar a las panglossianas ponderaciones de De Vido.

Las cifras sobre aumento de los precios que proporciona el Instituto Nacional de Estadística y Censos tienen rasgos análogos a los diagnósticos y vaticinios de los ministros: constituyen un intento de embellecer los hechos, guiado sin duda por la intención de sembrar optimismo en una población que, de lo contrario, sólo contaría con la información que ofrecen almacenes, carnicerías, supermercados o librerías.

Esta semana se conoció una información que muestra hasta qué punto llega el ahínco de quienes orientan el INDEC: no sólo se están ocupando en esa oficina pública de embellecer los datos del presente, sino que han extendido sus afanes al pasado y han tocado cifras de modo de que el gobierno pueda confirmar, con esos datos, algunas de sus vehementes afirmaciones autoapologéticas. Por ejemplo, han borrado de las series que registran la evolución salarial los aumentos de sueldo otorgados durante el gobierno de Eduardo Duhalde. Este detalle permite mostrar un magnífico salto en las remuneraciones de los trabajadores entre el nivel salarial de fines del gobierno de la Alianza y el de los primeros meses de Néstor Kirchner, como si en el medio hubiera habido un vacío.

En la Unión Soviética de José Stalin se utilizaban métodos parecidos para glorificar al dictador con una historia distinta de la real: se lo hacía aparecer en fotos de momentos clave del proceso comunista en los que no había participado, al tiempo que se borraba de la imagen a los dirigentes con los que estaba enfrentado. Esa desaparición de sus rivales en las fotos del pasado era un vaticinio sobre su eliminación física que ocurriría algún tiempo más tarde en el plano de la realidad.

En rigor, ni las ilusiones presentes o pretéritas que dibuja el INDEC ni las sensaciones que difunden los ministros tienen la capacidad de convicción de aquel antecedente stalinista, son apenas una caricatura evocativa. El jefe soviético pudo asentarse durante décadas sobre una maquinaria de poder que no debía atravesar exámenes electorales ni preocuparse por la opinión pública. Ese poder tardó varios lustros después de su muerte en exhibir sus pies de barro; hasta que eso ocurrió, aún en proceso de revisión, las fábulas del stalinismo estuvieron en condiciones de perdurar.

Más allá de sus intenciones, el gobierno K tiene su plazo establecido por el proceso político y constitucional argentino; a más tardar dentro de 15 meses deberá acudir a las urnas y entretanto, permanentemente, está sometido al escrutinio de una opinión pública que –lo miden las encuestas- muy ampliamente descree de la palabra oficial y en una altísima proporción manifiesta opinión negativa sobre la imagen del matrimonio gobernante.

Y sin embargo…en la última semana Néstor Kirchner pudo darse dos satisfacciones; acreditarse una victoria política personal con la ayuda de muchos de quienes se consideran adversarios suyos y, además, golpear a quien considera uno de sus rivales más temibles: el cardenal Jorge Bergoglio, y con él a la Iglesia.

Sería un error suponer que Néstor Kirchner impulsó el llamado “matrimonio gay” por algún tipo de compromiso filosófico personal con el tema o por alguna empatía con el mundo y la problemática de los homosexuales. Lo que él contabilizó fue la perspectiva de reagrupar en su torno a sectores de centro izquierda y de desordenar el campo de sus competidores políticos, introduciendo en el arco opositor la cuña de una propuesta de sedicente cobertura progresista frente a la cual amplios contingentes de ese conglomerado son, por distintos motivos, extremadamente vulnerables.

Décadas atrás, el llamado progresismo y la izquierda, bien o mal, alzaban como consignas emblemáticas reivindicaciones que apelaban a los pobres, a los trabajadores, a la lucha contra la miseria. Después de la extinción, por decisión propia, del experimento socialista soviético y del viraje hacia la economía de mercado (y así, el crecimiento económico, el protagonismo internacional y la promoción social) de China Popular y de otras naciones socialistas asiáticas, la decepción de una parte del llamado progresismo y de una parte de las izquierdas occidentales los volcó hacia otras problemáticas, alejadas de las originales: desde la defensa del consumo libre de alucinógenos hasta la legalización del aborto, pasando por algunas formas maximalistas del ambientalismo o la defensa y promoción de las minorías sexuales. ¿Hay en la Argentina alguna forma ostensible de discriminación de la homosexualidad? En rigor, bastaría con observar las altísimas posiciones que ocupan (y la gran influencia que ejercen) personas de esa orientación tanto en los poderes como en actividades profesionales de proyección pública para suponer que no la hay o que, en todo caso, constituye una valla muy sorteable.

No obstante, no sólo los sectores más activos de la comunidad homosexual, sino también un sector de la sociedad política y cultural consideraron que tiene carácter discriminatorio que personas del mismo sexo no puedan unirse en matrimonio. Al principio se mencionaron cuestiones prácticas (relacionadas con el uso de asistencia social, herencia de beneficios previsionales, etc.) como motores del reclamo: a esos problemas se les podría dar solución con una amplia legislación referida a las uniones civiles. Pero el reclamo fue más allá: lo que se reclamó fue la “igualdad”, es decir, la ampliación del concepto de matrimonio para incluir a esas uniones civiles de personas del mismo sexo. La palabra “igualdad” tiene sobre algunos sectores el mismo efecto que la campanilla de Pavlov sobre los perros de sus experimentos sobre reflejos condicionados. La igualdad que tiene que ver con la dignidad y la entidad del ser humano no excluye las diferencias que precisamente son un rasgo de la humanidad. “No es buena la misma ley para el león y para el buey”.

Para Kirchner esas disquisiciones son jactancias de intelectuales. Lo que él no podía permitirse era que el único proyecto que él votó como diputado cayera derrotado en el Congreso. Para evitar ese revés tendió puentes con tirios y troyanos, presionó a gobernadores dependientes de los fondos oficiales para que ellos apretaran a sus senadores, consiguió que algunos cambiaran su voto y que otros (que no querían cambiarlo) lo ayudaran ausentándose de la votación. Antes que eso consiguió que muchos miembros del arco opositor votaran por el proyecto que él quería victorioso.

Que los senadores oficialistas defendieran la pronta aprobación de la ley que reclamaba Olivos tiene su lógica. Y ello subraya el gesto de quienes, siendo parte de la tropa que Kirchner reclama como propia, votaron por la negativa. Es menos comprensible que todos quienes, más allá de su afiliación política, reivindican su perspectiva democrática y aluden a la soberanía popular, eludieran en este tema la vía de la consulta popular. Nadie puede ignorar la raíz creyente de la mayoría de la sociedad argentina; nadie puede hacerse el distraído sobre el hecho de que se estaba zanjando de una manera vertiginosa, sin un debate abierto al conjunto de los argentinos y con un Congreso atravesado por maniobras y presiones un asunto que tiene que ver con convicciones profundas de la sociedad y con una institución fundamental para su reproducción como es el matrimonio. “Los temas de derechos humanos no se plebiscitan”, argumentó una senadora. ¡Vamos! Si pueden votar a favor o en contra los representantes del pueblo, ¿cómo no podría hacerlo el pueblo mismo, que es la base de la soberanía y el mandante de los legisladores? ¿Ese argumento no es una flagrante muestra de discriminación y elitismo?

El debate sobre el llamado “matrimonio gay” dista de estar plenamente zanjado, precisamente porque siendo un tema que afecta a toda la sociedad, ésta no fue consultada como podría (y merecía) haberlo sido.
Conciente de que se trata de una victoria envasada al vacío, el gobierno procura darle una base mayor: “es un triunfo de toda la sociedad”, afirma. No es así. La sociedad fue sorteada en esta discusión.
Por otra parte, aunque para Olivos lo políticamente destacable sea haber confrontado exitosamente con la Iglesia (y con Bergoglio), tampoco es cierto que la votación del Senado haya afectado solamente a los católicos. La ley aprobada es resistida por los creyentes de otras religiones y también por personas alejadas de los templos y las iglesias que valoran, sin embargo, la importancia de una institución que ha sostenido la convivencia y la reproducción humanas durante siglos.

En cualquier caso, el gobierno se acreditó la victoria política de corto plazo que buscaba. Quedan por ver las consecuencias ulteriores de ese triunfo.

11 jul. 2010

PANORAMA POLÍTICO SEMANAL

¡Las paralelas no se tocan!
por Jorge Raventos

“Roca siempre fue prudente en aquello de
dejar registradas cosas comprometedoras,
así como fue poco locuaz en temas políticos: ‘En
este país, el que habla se jode…’, dicen que decía…”

Félix Luna, Fracturas y continuidades en la historia argentina


Muchos seguidores y simpatizantes del oficialismo rechazarían indignados la idea de que los Kirchner tengan puntos de contacto con el general Julio Argentino Roca, un personaje para quien el progresismo reserva una de sus mayores cuotas de inquina. Sin embargo, además de la práctica del verbo “atalivar” (un neologismo que los opositores a Roca forjaron para definir ciertas operaciones político-patrimoniales de Ataliva, un hermano del general), el kirchnerismo también parece tener en común con Roca su amor por la extrema discreción y el secreto.

Quizás quien lo expuso de la manera irónicamente más pública y transparente fue el flamante canciller Héctor Timerman, cuando expresó su contrariedad por el cable que le enviara el subsecretario de Integración Económica Americana de su ministerio, Eduardo Sigal: "Ya le dije al subsecretario que hay cosas que no se escriben", dijo el Canciller.

El pobre Timerman había soportado antes el ataque de ira de Néstor Kirchner, enfurecido justamente porque Sigal –un veterano exdirigente del Partido Comunista y líder del Frente Grande que acompañó lealmente al gobierno desde el inicio de la experiencia de “transversalidad”- había registrado en un documento público (un cable de la Cancillería) que dos empresas argentinas habían sido marginadas en un negocio con Venezuela a raíz de “gestiones paralelas” al ministerio de Relaciones Exteriores desarrolladas por el secretario privado del ministro de Planificación Federal, Julio De Vido.

El cable de Sigal (con su bendita mención al paralelismo) sumaba credibilidad a las reiteradas denuncias opositoras sobre una “cancillería paralela” dedicada a los negocios con el régimen de Hugo Chávez, que estaría conducida por De Vido y colaboradores directos: hasta el escándalo del maletín de Guido Antonini Wilson, Claudio Uberti, y desde entonces, el asistente del ministro, José María Olazagasti. Las gestiones de esa red paralela se encuentran bajo la lupa de varios jueces y del Congreso, han sido fuertemente cuestionadas y vienen siendo observadas desde hace seis años, cuando el entonces embajador argentino en Caracas, Eduardo Sadous, observó irregularidades en un fideicomiso y también lo puso por escrito en un cable de la Cancillería. Pero Timerman sostiene que las paralelas no se tocan: ¡De eso no se habla (y mucho menos se escribe)!

Contra lo que supone Timerman (y enfurece a Kirchner), la gestión del ministerio de Relaciones Exteriores se registra cotidianamente en cables que van de área a área y suben de las más bajas a la superioridad, sin excluir al mismo vértice del ministerio. Reclamar silencio, discreción o alguna forma suburbana de omertá para trámites que no impliquen altos secretos de Estado desafía abiertamente cualquier criterio de transparencia administrativa. Por otra parte, hacerlo abiertamente y en declaraciones de prensa es quizás una forma inédita de maquiavelismo que Timerman está ensayando en la Argentina.

El tema Venezuela exaspera al gobierno por al menos dos motivos atendibles. Uno: las declaraciones del embajador Sadous ante la Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso implicaron en los manejos paralelos con el régimen de Chávez a Néstor Kirchner. Refiriéndose al período (seis años atrás) en el que él enviaba sus alarmados cables a Buenos Aires, Sadous dijo que estaba persuadido que el entonces presidente estaba al tanto de las operaciones paralelas que De Vido y Uberti desplegaban en Venezuela. El segundo motivo está ligado con la convicción que reina en Olivos de que el examen sobre esa relación con Venezuela apunta a golpear en primera instancia a Julio De Vido, un hombre de la máxima intimidad con Kirchner. El ex presidente sabe que no puede permitir la caída de De Vido (ni forzarla, como forzó la de Jorge Taiana) sin que se trastorne toda la arquitectura de su poder.

El secretismo y el método de trabajo de los Kirchner (partes esenciales de lo que suelen designar como su “modelo”) termina convirtiendo en puntos estratégicos a aquellos elementos de su entorno sobre los que han descansado operatorias sensibles. De allí la importancia de los secretarios y asistentes personales de las primeras figuras. Así como De Vido es fundamental para Kirchner, el secretario de aquel, Olazagasti, es fundamental para De Vido. Eso quedó claro cuando el ministerio de Planificación Federal emitió un comunicado para defender al influyente secretario (¡de las repercusiones del cable de Sigal!). “Olazagasti siempre viajó en representación de este ministerio, sin necesitar para ello mayor medalla que su voluntad de trabajar en pos de los intereses del país, ya que en este ministerio se mide a las personas por las tareas que realizan y no por ostentar determinados cargos”. Sin mayores atribuciones ni jerarquía administrativa y funcional para hacerlo (lo que el comunicado define como “medallas”) sólo con “la voluntad de trabajar” (y la patente que le otorgaba su mandante) el joven secretario negoció acuerdos con organismos de otros países. Y no excepcionalmente: realizó más de medio centenar de viajes al exterior en estas misiones.

Estos asuntos están ahora bajo la lupa y el gobierno se revuelve, molesto. Estas molestias indican a propios y extraños que el poder K ha sufrido un fuerte esmerilado y que ese proceso avanza, así no fuera más que por el simple paso del tiempo.

En rigor, es la reacción del gobierno, que no puede asimilar el debilitamiento y sube la apuesta cada vez, la que acelera la erosión. La voluntad de confrontar (una vez más) con la Iglesia lo llevó, por ejemplo, la última semana a perder en la Comisión de Legislación General del Senado una –para el oficialismo- importante votación, referida a la propuesta de establecer el llamado “matrimonio gay”. La Casa Rosada y Olivos han jugado fuerte en esa propuesta, con la que aspiran no sólo a golpear a la Iglesia ( de hecho, han reaccionado voces de todas las religiones monoteístas) sino volver a seducir a las corrientes del sedicente progresismo local.
Más ponderado que la familia presidencial, el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, pidoó “prudencia” para tratar el tema, y admitió algo que ni Néstor ni Cristina Kirchner quieren conceder: que la fórmula de la “unión civil” entre personas de igual sexo puede ser una alternativa viable a la calificación de “matrimonio” para resolver los problemas prácticos que se han esgrimido sin provocar conflictos de valores a quienes defienden la idea de que matrimonio es la unión de hombre y mujer.
La intransigencia que parece connatural al estilo K lleva a la confrontación, y ahora la confrontación equivale para el oficialismo a sufrir reveses.

A aquel traspié legislativo habrá que agregar otros que se prevén para el futuro próximo: incremento de las jubilaciones, discusión de los llamados superpoderes, Consejo de la Magistratura. Dato ominoso para Olivos: los aliados hasta ayer próximos se diferencian. La prudencia de Scioli en el tema del matrimonio gay es un ejemplo. Las críticas de la CGT de Hugo Moyano a las recientes modificaciones del mínimo no imponible (que no ampara, en principio, los sueldos de muchos de los asociados a los gremios de punta de esa central) son otra señal.

Los paralelismos parecen envenenados para el gobierno.

La marcha paralela de algunos aliados empieza a insinuar una desviación hacia la divergencia. ¿No imaginan acaso en Olivos que antes de fin de año la CGT puede estar lanzando medidas de lucha para actualizar salarios? ¿No temen en ese mismo ámbito que ya esté en marcha un invisible tránsito de jefes territoriales en busca de futuras sombrillas políticas más sólidas que las que pueda ofrecer el actual oficialismo?

Y las negociaciones paralelas en la tierra de Chávez se han tornado escandalosas y potencialmente peligrosas en el terreno jurídico. De ellas mejor no hablar. Porque, como decía Roca, “el que habla, se j…”

8 jul. 2010

EL PERONISMO LIBERAL Y EL DERECHO DE FAMILIA

por Diana Ferraro

Propulsado por el kirchnerismo, el debate sobre el "matrimonio gay" apasiona a buena parte del peronismo cristiano y del liberalismo conservador, quienes ven en este tema la ocasión de reafirmar ya valores cristianos, ya valores conservadores acerca de la familia tradicional y, de modo más mezquino, embestir contra el progresismo en general. En rigor, más que de una creatividad política kirchnerista, se trata de un debate avanzado por la generación setentista, la cual --debemos recordarlo-- fue la que avanzó en el reconocimiento de los plenos derechos de la mujer y de las minorías, y que esta generación se expresó tanto dentro del peronismo como dentro de otras fuerzas políticas. No se trata entonces de un tema político patrimonio del kirchnerismo sino de un tema cultural que toca a la sociedad argentina en su conjunto, y de modo global al conjunto de la humanidad, además, desde los años 60. A su vez, el tema cultural no es sólo un tema de debate cultural sino un tema ampliado por el conocimiento científico más reciente acerca de la conformación de la identidad sexual y también por el avance tecnológico que permite intervenciones antes impensadas en el tema de procreación, readecuación de sexo, etc.

En el caso del llamado “matrimonio gay” lo que se está discutiendo en realidad es el nuevo derecho de familia que debe aplicarse a familias constituidas de un modo diferente al la familia tradicional. La dificultad principal está en la negación de la existencia de este tipo de familias, que existen sin un reconocimiento legal. Una vez más y como la realidad es la única verdad, el peronismo podría tener una vista menos nublada por las preferencias ideológicas del pasado o por la militancia religiosa personal. Como en la Argentina existe la separación de la Iglesia y del Estado, nadie debería discutir la posición de la Iglesia Católica ya que esta forma parte de la esfera privada. Los diputados y senadores deberían en cambio dedicarse a hacer lo que deben, regular la esfera pública, revisando el derecho de familia de forma de abarcar todos los tipos de familia existentes, heterosexuales u homosexuales, unidas o divorciadas, y la normativa a seguir en todas las variantes de unión, desde el matrimonio al concubinato, de separación y divorcio y de procreación, adopción y crianza de niños, en todas las variables. Lo que tenemos, y bien lo han hecho notar algunos legisladores, es una legislación antigua y contradictoria, donde no se puede agregar una nueva normativa sin revisar el conjunto. Es todo el derecho de familia que precisa ser actualizado y modernizado.

Es de sumo interés nacional, por cierto, preservar a la célula básica de la sociedad, que es la familia, sólo que es necesario ahora comprender que existe más de un tipo de familia posible. Más allá de los dogmas, lo que manda es la realidad, y toda realidad merece su legislación, si de verdad pretendemos una comunidad organizada. Desde un punto de vista peronista y desde un punto de vista liberal, nada más justo que reconocer los derechos civiles, y desde un punto de vista espiritual, sólo cabe la generosidad de aceptar nuevas familias para evangelizar.

3 jul. 2010

PANORAMA POLÍTICO SEMANAL

Blues de la derrota
por Jorge Raventos



Muy probablemente en Olivos asignen los melancólicos días que el oficialismo tiene ante sí a los cuatro goles que recibió la selección en Ciudad del Cabo. Se sabe que el primer precepto de la filosofía K es que siempre la culpa la tiene otro.

El gobierno imaginaba que un triunfo argentino en el Mundial pondría viento en sus velas políticas e impulsaría un cambio de talante de la opinión pública. Un espejismo, obvio. En esos ámbitos también se quiso creer que la masiva celebración del Bicentenario sería capitalizada por la Casa Rosada; las encuestas mostraron, sin espacio para la duda, que los niveles de rechazo a los dos miembros de la sociedad conyugal gobernante no decayeron un ápice después de aquel festejo.

Con el fútbol la situación es análoga. El entusiasmo social que acompañó al equipo argentino en sus primeras pruebas sudafricanas no pagaba nada al gobierno en el terreno político; ahora, la caída ante Alemania, más allá de la pálida decepción que ocasionó (inclusive a quienes nunca confiaron demasiado en la dirección de Diego Maradona), tampoco incide sobre la imagen del oficialismo. Lo que el gobierno cosecha en las encuestas y en el juicio de la sociedad es producto de su propia acción y merecimientos.

En la última semana en Olivos estuvieron recibiendo malas nuevas de origen diverso. En principio, desde el Congreso, donde el arco opositor ha alcanzado consensos sobre varias cuestiones sensibles que ponen a prueba al oficialismo. Ese consenso se ha expuesto ya, por ejemplo, en los proyectos destinados a elevar la jubilación más baja al 82 por ciento del salario mínimo vital. Actualmente más del 70 por ciento de las jubilaciones que paga el Estado (ANSES) son mínimas, y se encuentran alrededor de los 900 pesos mensuales. El arco opositor promueve llevarlas a alrededor de los 1.300 pesos. El gobierno rechaza la idea; el jefe de gabinete, Aníbal Fernández, la ha denominado “delirio”. El argumento oficialista es que “no hay plata” para pagar ese incremento. El argumento resulta muy frágil a la luz de los destinos que el gobierno ha reservado para la caja de los jubilados: desde financiar al propio Estado (colocándole bonos a la administración de jubilaciones con un interés del 5 por ciento en un país que tiene una inflación del orden del 25 por ciento), hasta sostener subsidios de distinto orden, financiar a grandes firmas (inclusive transnacionales) o bancar créditos para estimular la venta de televisores, autos o heladeras.

Es evidente que no es dinero lo que falta, sino la decisión política de dirigir esos fondos prioritariamente, con transparencia y objetividad normativa, al objetivo para el que han sido previstos. El gobierno está en problemas. Puesto que el arco opositor ha alcanzado en este punto grados sólidos de cohesión y acuerdo, desde Olivos deben presionar con enorme vigor a su propia tropa para que voten en contra del aumento en las Cámaras. Lógicamente, los diputados y senadores del Frente para la Victoria no tienen demasiada voluntad de aparecer ante sus respectivos electorados oponiéndose al incremento de las jubilaciones. Si, como parece, el oficialismo pierde la batalla en el Congreso, la señora de Kirchner deberá optar entre el fuego y el aceite hirviendo: o se resigna a perder el manejo de esa caja en la que hasta ahora mete mano sin contención o paga el precio político de firmar, nombre y apellido, el veto al aumento.

La estrategia opositora ha apuntado, en principio, a dar respuesta a ciertas urgencias sociales: jubilaciones, perfeccionamiento y universalización del subsidio a la niñez (que en su versión actual desatiende a casi un cuarenta por ciento de los niños del país y, además, establece una tensión inconveniente entre el beneficio y la formalidad laboral). También a recortar las “cajas” con las que el gobierno apela a fondos públicos para financiar su política y apuntalar el llamado “capitalismo de amigos. En este sentido, el arco opositor ha embestido contra los llamados superpoderes del Poder Ejecutivo, que le permiten modificar a gusto el destino del gasto establecido en la norma presupuestaria y, sobre todo, manejar sin control aquellos recursos que superan los que superan las previsiones (deliberadamente subcalculadas) del presupuesto. La cifra involucrada orilla los 75.000 millones de pesos anuales.

Otro blanco del arco opositor es la corrección institucional. En ese sentido los diputados han votado ya una reorganización del Consejo de la Magistratura, con el objetivo de desarticular el sistema de palo y zanahoria que permite al oficialismo manejar la designación de jueces así como los procedimientos sancionatorios, herramienta que le ha permitido ejercer una fuerte presión sobre el Poder Judicial. Al alivianarse esa presión por el cambio de atmósfera política que se reflejó en la elección de un año atrás, han comenzado a avanzar en Tribunales las causas destinadas a investigar canales de corrupción. Hoy los diarios exhiben con asiduidad las investigaciones judiciales sobre el enriquecimiento de altos funcionarios (Ricardo Jaime es un ejemplo cantado, pero no el único), los negocios vidriosos con Venezuela, el blanqueo de dinero de las mafias de medicamentos y sus vínculos con gremios y fuerzas políticas, los escándalos con subsidios oficiales (desde los canalizados para feed lots hasta los que benefician a sectores del transporte).

Estas causas suponen una amenaza para el gobierno: todos los vaticinios sobre el ritmo al que se desarrollan coinciden en que, a medida que se aproxime el final de esta administración, la velocidad de los procedimientos judiciales tenderá a incrementarse, lo que hace presumir que el epílogo del gobierno puede estar crecientemente impregnado de repercusiones tribunalicias. Es evidente que esos presagios no tienen vinculación alguna con la suerte de la selección en Sudáfrica.

Es inclusive imaginable que el ciego rigor de la Justicia no se limite sólo a decisiones de los magistrados federales o de algunas ramas sensibles de la estructura judicial, sino a la propia Corte Suprema. Esta semana, un artículo editorial del diario La Nación titulado “Reírse de la Justicia” destacó el hecho de que el Poder Ejecutivo hubiera creado el flamante Ministerio de Turismo por un decreto de necesidad y urgencia, cuando “en mayo último, la Corte Suprema de Justicia estableció, en un fallo unánime, que el Poder Ejecutivo Nacional no puede dictar decretos de necesidad y urgencia (DNU) en forma discrecional, sino que, de acuerdo con la Constitución nacional, sólo podría hacerlo en casos excepcionales, cuando el Congreso no esté en condiciones de sesionar”.

El procedimiento elegido por la Presidente parece, en verdad, un desafío a una Corte de la que se ha quejado ya más de una vez. Si bien se mira, en caso de querer responder al reto del ejecutivo, la Corte tiene en sus manos varios asuntos de peso. Uno en el que inclusive puede considerarse que el desafío es mayor es el caso de la provincia de Santa Cruz.

En mayo de 2009 la Corte, con la firma de Ricardo Lorenzetti, Elena Highton de Nolasco, Carlos Fayt, Juan Carlos Maqueda, Raúl Zaffaroni y Carmen Argibay ordenó restablecer en su cargo al ex Procurador General de aquella provincia, Eduardo Sosa, a quien había separado de sus funciones el entonces gobernador provincial Néstor Kirchner en 1995. La orden fue dirigida al gobernador actual, Daniel Peralta, y tenía un plazo de cumplimiento de 30 días, bajo apercibimiento de sanciones penales.

Han pasado no ya 30, sino 400 días de aquella intimación y la orden de la Corte no ha sido cumplida, lo que sin duda resiente la imagen de la máxima autoridad del Poder Judicial. Los aires sociales llevan a estimar que la Corte no tardará demasiado en hacer reparar esa desobediencia. En estos tiempos el escrutinio de la opinión pública se ejerce sobre el conjunto de los actores y las instituciones, si bien hay una lógica tendencia a concentrarlo sobre quienes, a su vez, han procurado concentrar el poder y las decisiones.

CONTENIDO

PANORAMA POLÍTICO SEMANAL
por Jorge Raventos
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ANESTESIA SIN CIRUGÍA
por Diana Ferraro

PRODUCCIÓN Y CONSUMO: UN DILEMA ARGENTINO
por Víctor E. Lapegna

2011: ¿Y AHORA QUÉ?
por Diana Ferraro

UNA LECTURA DE LA BATALLA DE VILLA SOLDATI
por Victor E.Lapegna

LA MALA VIDA
por Claudio Chaves

LA RESTAURACIÓN LIBERAL
por Diana Ferraro

A GRANDES MENTIRAS, GRANDES VERDADES
por Diana Ferraro

LA MUERTE DE KIRCHNER PRIVA AL GOBIERNO DE SU VIGA MAESTRA
por Jorge Raventos

LA UNIFICACIÓN DEL PERONISMO
por Diana Ferraro

RETENCIONES: NO A LA SEGMENTACIÓN
por Gabriel Vénica

EL TIEMPO DE LOS POROTOS
por Diana Ferraro

KIRCHNER: CAPITALISMO DE AMIGOS Y PARTIDO DEL ESTADO
por Pascual Albanese

EL PERONISMO LIBERAL Y MAURICIO MACRI
por Diana Ferraro


ARGENTINA EN LA ECONOMIA GLOBAL - I y II
por Domingo Cavallo


EL PERONISMO LIBERAL Y EL DERECHO DE FAMILIA
por Diana Ferraro

EL DESFILADERO
por Diana Ferraro

HUMOR
por Enrique Breccia


ANOTACIONES SOBRE LOS CAMBIOS EN EL AGRO ARGENTINO (DE ANCHORENA A GROBOCOPATEL)
por Daniel V. González

EL DISCURSO SIN CANDIDATO
por Diana Ferraro

LA SECRETARÍA DE CULTURA Y EL RETROPROGRESISMO
por Claudio Chaves

DESCENTRALIZACIÓN: LA LLAVE DE LA NUEVA ECONOMÍA
por Diana Ferraro

LA V DE LA VENGANZA
por Claudio Chaves

ALGUNOS PROBLEMAS DEL POPULISMO
por Daniel V. González

PERONISMO PORTEÑO: PROPUESTA
por Victor Eduardo Lapegna

LA REVOLUCIÓN SIN NOMBRE
por Diana Ferraro

FEDERALISMO O POPULISMO
por Claudio Chaves

ELOGIO DE LA VERDAD
por Diana Ferraro

CONDUCCIÓN, CONDUCCIÓN
por Diana Ferraro

EN BUSCA DEL TIEMPO PERDIDO
por Claudio Chaves


LOS BOQUETEROS Y EL PERONISMO FEDERAL
por Diana Ferraro

QUÉ QUEDÓ DE LA VIEJA IZQUIERDA
por Claudio Chaves


EL CAPITAL POLÍTICO
por Diana Ferraro

LOS MOTORES DEL CAMBIO
CIPPEC

DINERO Y CRÉDITO
por Domingo Cavallo

RETENCIONES CERO
por Gabriel Vénica

LOS MOTORES DEL CAMBIO
Los Productores Autoconvocados

LA AGONÍA ARGENTINA
por Diana Ferraro

10 RAZONES FEDERALES PARA DECIRLE NO AL AUMENTO DE LOS IMPUESTOS
por Gabriel Vénica


EL CAPITAL DEL PUEBLO
por Diana Ferraro

EL PODER EJECUTIVO DESAFÍA LA LEGALIDAD
por el Senador Carlos Saul Menem

LA HOJA DE RUTA DEL PERONISMO LIBERAL
por Diana Ferraro

EL PERONISMO Y UN NUEVO BLOQUE HISTÓRICO
por Jorge Raventos


DOCUMENTO CONFEDERACIÓN DE AGRUPACIONES PERONISTAS PORTEÑAS

LA FUSIÓN PERONISTA-LIBERAL
por Diana Ferraro

EL LIBERALISMO Y LA CONSTRUCCIÓN DE PODER
por Jorge Raventos


CONSENSO PARA EL PROGRESO
por Domingo Cavallo

UNA REORGANIZACIÓN DEMOCRÁTICA DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS
por Víctor Eduardo Lapegna

LA PRUEBA HISTÓRICA DE UN FRAUDE INTELECTUAL
por Domingo Cavallo


A LA BÚSQUEDA DE UN NUEVO MODELO PRODUCTIVO Y DEL BIENESTAR
por Armando Caro Figueroa


LA POBREZA EN LA ARGENTINA Y COMO COMBATIRLA
por Víctor E. Lapegna


ES MEJOR SUBSIDIAR LA NUTRICIÓN
por Juan J. Llach y Sergio Britos

PRESENTACIÓN DE PERONISMO LIBRE
por Diana Ferraro


CONTACTO

Propuesta y Coordinación de Peronismo Libre:
Diana Ferraro
diana.ferraro@gmail.com

Colaboraciones:
Enviarlas a:
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