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LA REVISTA DEL PERONISMO LIBERAL Colección Noviembre 2009- Febrero 2011

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5 dic. 2009

PANORAMA POLÍTICO SEMANAL

por Jorge Raventos

Néstor Kirchner: un derrotero

“La opinión de que el
mejor resultado de una guerra
sólo puede ser la victoria
ha estado muy extendida.
Sin embargo, hay quien
ha sospechado que esa
opinión quizás fuera errónea”


Shimon Tzabar . Cómo perder una guerra y por qué. La estrategia para
la derrota, Siglo XXI Editores,Buenos Aires,2005.

Después de la jornada del jueves 3 de diciembre, cuando, en virtud de su propia conducción, sus fuerzas parlamentarias convirtieron un buen acuerdo en un revés no meramente simbólico, Néstor Kirchner confirmó su fama de gran organizador de derrotas. No fue en las áridas tierras patagónicas donde adquirió esa reputación: en rigor, en Santa Cruz supo ganar sin demasiados problemas tanto dinero como elecciones. La cosa cambió cuando reemplazó los aires australes por las luces del centro.

Si bien se mira, por mérito propio Kirchner ha perdido más de lo que ganó; ya perdió, inclusive, buena parte del poder que consiguió construirse en tiempos de vacas gordas. Para empezar por lo primero: obtuvo sendas derrotas en las dos elecciones de carácter nacional en las que fue candidato: la primera, en 2003, ante Carlos Menem, donde ni siquiera el activo respaldo del aparato bonaerense que orientaba Eduardo Duhalde le alcanzó para superar en votos al riojano. Fue la compleja arquitectura jurídico-electoral que Duhalde dibujó en 2003 (y en modo alguno el inexistente atractivo del santacruceño) la que terminó por forzar la retirada de Menem y le allanó a Kirchner el camino a la Casa Rosada.

El segundo fracaso comicial ocurrió este año, el 27 de junio. Para lograrlo, Kirchner decidió convertirse precipitadamente en bonaerense y, con su reconocido poder de convicción, persuadió a decenas de jefes territoriales justicialistas para que se convirtieran en “candidatos testimoniales”. No satisfecho con esa leva de voluntarios, se ocupó de anunciar que la elección bonaerense, donde él encabezaba la boleta oficialista, por ser “la madre de todas las batallas”, debía ser considerada “un plebiscito sobre el modelo”. En fin: transformó una competencia de renovación parlamentaria en un pasa-no pasa. No es crueldad sino franqueza recordar que perdió mal y que si muchos de los lugartenientes a los que arrastraba a idéntico desastre consiguieron evitarlo fue porque, con astucia, desconfiaron de su conducción y omitieron discreta u oblicuamente el cumplimiento de sus instrucciones.
Antes de volver a buscarlos, él caracterizó como traidores a esos hombres sabios y les echó encima sus mastines disciplinarios.

Un año antes de la caída de junio, la visión estratégica de Kirchner había conducido al gobierno de su esposa a la batalla por la Resolución 125, una cruzada que consiguió alzar al campo y a toda la Argentina interior y que consolidó el divorcio entre el oficialismo y las clases medias urbanas, generando así las condiciones que se cristalizaron en las urnas a mitad de 2009.

Entre junio y diciembre, apoyado sobre esa escala de fracasos, Kirchner se lanzó a una fuerte ofensiva instrumentando su mayoría residual en las Cámaras y consiguió de ese modo adjudicarse varios asaltos: con la ley de medios, con la reforma política, con las atribuciones extraordinarias, con la apropiación de fondos provinciales. Volvió a exhibir así su vocación confrontativa, y su decisión de no respetar límites. Kirchner avanzó hacia el cambio de guardia del Congreso al mismo ritmo que había mantenido durante los meses de ofensiva. La oposición política le había cedido la iniciativa por varios meses.

Con todo, en vísperas del jueves 3, ya empezaba a notarse que, pese a las operaciones de cooptación y presión desplegadas desde Olivos, el oficialismo llegaría a la sesión preparatoria en minoría. El jefe de los diputados kirchneristas, Agustín Rossi, dio señales de esa percepción: reconoció que la oposición tendría “un mayor protagonismo” y, ante el hecho de que las fuerzas no kirchneristas reclamaban la mayoría y la presidencia de todas las comisiones de la Cámara, señaló que su bloque no iba a aceptar una "rendición incondicional". Era una lúcida apertura a la negociación de Rossi. En sus palabras podía leerse: “rendición con condiciones”.

La oposición no leyó a Mao Tse Tung. En su manual de guerra de guerrillas, el líder chino aconsejaba replegarse cuando el enemigo presiona, pero perseguirlo cuando huye. La retirada que insinuaba Rossi no llevó a los opositores a exigir más (la presidencia de la Cámara, por ejemplo) sino a buscar un acuerdo, al que contribuyó la diputada Graciela Camaño. El oficialismo quedaría con la presidencia de la Cámara, la segunda vicepresidencia y la autoridad y una relación de fuerzas favorecida en las llamadas comisiones de gestión (Presupuesto y Hacienda, Asuntos Constitucionales, Relaciones Exteriores);todo se coronaría con una aceptación unánime. La oposición argumentaba que de ese modo se evitaba el conflicto potencial que insinuaban la presencia de barras kirchneristas en las galerías altas y la de algunos miles de manifestantes que los bastoneros del oficialismo movieron para que celebraran en la Plaza la coronación de “la ofensiva de Néstor”. Rossi y Eduardo Fellner, tejedores de ese pacto, se adjudicaban un exitazo con esa negociación temprana.

Pero Néstor Kirchner quería más. El siempre desconfía de sus comisionados, los sospecha de blandos y excesivamente dadivosos. Desde Olivos rechazó el acuerdo, convencido de que estaba en condiciones de romper la (“circunsancial”, repetiría más tarde Rossi) unidad de la oposición. La actitud del esposo de Cristina Kirchner irritó a sus negociadores. De hecho, Rossi no sabe aún cómo soportará en adelante la presencia en el bloque de un Kirchner que posa de “diputado raso” pero que pretende convertir en “Chirolitas” a las autoridades formales. El resultado del bloqueo que Kirchner impuso al acuerdo fue, en cualquier caso, que la oposición hizo exhibición de su fuerza (“circunstancial”), forzó la presencia en el recinto del bloque oficialista y terminó imponiendo el acuerdo que Kirchner había rechazado, con lo que, confirmando su itinerario, transformó lo que podía haber lucido como un digno empate, en una nueva derrota.

Por cierto, ni los voceros oficiales ni los medios de comunión kirchnerista dieron cuenta de la caída provocada por el hombre de Olivos. Los que osaron hablar, usaron la palabra “acuerdo”. El Ejecutivo recordó la vieja consigna de que “el silencio es salud” y no aludió a lo que había ocurrido en el Congreso. Señala Shimon Tzabar (Cómo perder una guerra y por qué):” “Los hombres de Estado deben tener cuidado para no fallar los objetivos declarados. La única manera de no errar al blanco es disparar primero y luego dibujar los círculos alrededor de la flecha”.

La primera semana de diciembre se había abierto con las repercusiones de la reunión de la Unión Industrial Argentina en Pilar: el gobierno, que en otros tiempos cortejaba con algún éxito a esa central empresaria, se siente ahora tan alejado, tan aislado que no envió ningún representante a esa tenida. Ni siquiera se asomó Julio De Vido que años atrás animaba al activo grupo Industriales y apuntaba a orientar a la UIA hacia el corral oficial.

Si 2008 marcó el divorcio del gobierno y el campo y la separación sin atenuantes de las clases medias urbanas, ahora se registra la consolidación de un frente de rechazo que abarca al conjunto de los empresarios, al campo, la industria y los servicios, que se aprestan a unificar personería en una organización que llevaría el nombre de Movimiento Productivo. ¿Se puede suponer que esta situación está alentada por la estrategia de Néstor Kirchner, por leyes como que afectan a los medios electrónicos, a Papel Prensa, como las que tocaron los aportes jubilatorios particulares? ¿Se puede suponer que Kirchner y sus “ofensivas victoriosas” son factores que empujan reflexiones como la del presidente de la Corte Suprema en Pilar: “"La propiedad es el derecho que protege lo que se ha ganado, es un tema para la agenda. La propiedad tiene protección constitucional en nuestro país. Es lo que uno tiene derecho a tener y que nadie se lo saque"?

Lo cierto es que ya en el propio oficialismo se observa con creciente escepticismo el derrotero de Néstor Kirchner y se recuerda aquella reflexión del rey Pirro cuando sus amigos lo felicitaron por su victoria sobre los romanos. Pirro les replicó: “Si tenemos otra victoria, estamos perdidos”.

CONTENIDO

PANORAMA POLÍTICO SEMANAL
por Jorge Raventos
(click en la etiqueta para panoramas anteriores)

ANESTESIA SIN CIRUGÍA
por Diana Ferraro

PRODUCCIÓN Y CONSUMO: UN DILEMA ARGENTINO
por Víctor E. Lapegna

2011: ¿Y AHORA QUÉ?
por Diana Ferraro

UNA LECTURA DE LA BATALLA DE VILLA SOLDATI
por Victor E.Lapegna

LA MALA VIDA
por Claudio Chaves

LA RESTAURACIÓN LIBERAL
por Diana Ferraro

A GRANDES MENTIRAS, GRANDES VERDADES
por Diana Ferraro

LA MUERTE DE KIRCHNER PRIVA AL GOBIERNO DE SU VIGA MAESTRA
por Jorge Raventos

LA UNIFICACIÓN DEL PERONISMO
por Diana Ferraro

RETENCIONES: NO A LA SEGMENTACIÓN
por Gabriel Vénica

EL TIEMPO DE LOS POROTOS
por Diana Ferraro

KIRCHNER: CAPITALISMO DE AMIGOS Y PARTIDO DEL ESTADO
por Pascual Albanese

EL PERONISMO LIBERAL Y MAURICIO MACRI
por Diana Ferraro


ARGENTINA EN LA ECONOMIA GLOBAL - I y II
por Domingo Cavallo


EL PERONISMO LIBERAL Y EL DERECHO DE FAMILIA
por Diana Ferraro

EL DESFILADERO
por Diana Ferraro

HUMOR
por Enrique Breccia


ANOTACIONES SOBRE LOS CAMBIOS EN EL AGRO ARGENTINO (DE ANCHORENA A GROBOCOPATEL)
por Daniel V. González

EL DISCURSO SIN CANDIDATO
por Diana Ferraro

LA SECRETARÍA DE CULTURA Y EL RETROPROGRESISMO
por Claudio Chaves

DESCENTRALIZACIÓN: LA LLAVE DE LA NUEVA ECONOMÍA
por Diana Ferraro

LA V DE LA VENGANZA
por Claudio Chaves

ALGUNOS PROBLEMAS DEL POPULISMO
por Daniel V. González

PERONISMO PORTEÑO: PROPUESTA
por Victor Eduardo Lapegna

LA REVOLUCIÓN SIN NOMBRE
por Diana Ferraro

FEDERALISMO O POPULISMO
por Claudio Chaves

ELOGIO DE LA VERDAD
por Diana Ferraro

CONDUCCIÓN, CONDUCCIÓN
por Diana Ferraro

EN BUSCA DEL TIEMPO PERDIDO
por Claudio Chaves


LOS BOQUETEROS Y EL PERONISMO FEDERAL
por Diana Ferraro

QUÉ QUEDÓ DE LA VIEJA IZQUIERDA
por Claudio Chaves


EL CAPITAL POLÍTICO
por Diana Ferraro

LOS MOTORES DEL CAMBIO
CIPPEC

DINERO Y CRÉDITO
por Domingo Cavallo

RETENCIONES CERO
por Gabriel Vénica

LOS MOTORES DEL CAMBIO
Los Productores Autoconvocados

LA AGONÍA ARGENTINA
por Diana Ferraro

10 RAZONES FEDERALES PARA DECIRLE NO AL AUMENTO DE LOS IMPUESTOS
por Gabriel Vénica


EL CAPITAL DEL PUEBLO
por Diana Ferraro

EL PODER EJECUTIVO DESAFÍA LA LEGALIDAD
por el Senador Carlos Saul Menem

LA HOJA DE RUTA DEL PERONISMO LIBERAL
por Diana Ferraro

EL PERONISMO Y UN NUEVO BLOQUE HISTÓRICO
por Jorge Raventos


DOCUMENTO CONFEDERACIÓN DE AGRUPACIONES PERONISTAS PORTEÑAS

LA FUSIÓN PERONISTA-LIBERAL
por Diana Ferraro

EL LIBERALISMO Y LA CONSTRUCCIÓN DE PODER
por Jorge Raventos


CONSENSO PARA EL PROGRESO
por Domingo Cavallo

UNA REORGANIZACIÓN DEMOCRÁTICA DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS
por Víctor Eduardo Lapegna

LA PRUEBA HISTÓRICA DE UN FRAUDE INTELECTUAL
por Domingo Cavallo


A LA BÚSQUEDA DE UN NUEVO MODELO PRODUCTIVO Y DEL BIENESTAR
por Armando Caro Figueroa


LA POBREZA EN LA ARGENTINA Y COMO COMBATIRLA
por Víctor E. Lapegna


ES MEJOR SUBSIDIAR LA NUTRICIÓN
por Juan J. Llach y Sergio Britos

PRESENTACIÓN DE PERONISMO LIBRE
por Diana Ferraro


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Propuesta y Coordinación de Peronismo Libre:
Diana Ferraro
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Enviarlas a:
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